Breve pero significativa fue la visita que realizó recientemente nuestra candidata presidencial, Beatriz Sánchez, a la ciudad de Coyhaique, capital de la región de Aysén.

Allí, en el corazón de la Patagonia chilena, la abanderada del conglomerado que integramos como Revolución Democrática -junto a otras fuerzas componentes del Frente Amplio- tuvo tiempo de reunirse con militantes, candidatos y candidatas al Consejo Regional y al Senado, además de participar de un punto de prensa con los medios y conversar con quienes se acercaron a mencionarle algunas sugerencias para la región en la que viven. Un territorio históricamente dejado de lado por el centralismo administrativo del país, con los costos que ello implica en términos de impacto en la calidad de vida de sus habitantes.

“La no descentralización es una forma de desigualdad hoy día en Chile, lo que proponemos es buscar un Estado descentralizado unitario”, señaló Beatriz Sánchez en su estadía en la XI Región, apuntando también a la relevancia que tiene para un territorio tan único y especial como Aysén el poder desarrollarse de manera sustentable, con respeto a los ecosistemas y las comunidades. Una centralización que, como factor basal de desigualdad, representa una de las formas en las que es ejercida la violencia en nuestro país. Hay otras, por cierto, menos sutiles.

Aysén es una región de hermosos y puros paisajes. Pero, desgraciadamente, también ha sido escenario de episodios horribles, específicamente relacionados con violencia de género hacia la mujer, con casos que han terminado en femicidios. Hace algunos meses, el caso de Nabila Rifo remeció no solo a la región, sino al país, debido a sus escabrosas características y consecuente cobertura mediática. Durante semanas, los canales de televisión transmitieron algunas partes del juicio, en el que quedó en evidencia el nivel de brutalidad al que puede llegar un ataque en contra de una mujer, en un contexto cultural machista como el existente en nuestra sociedad. Este caso, sumado también al de Florencia Aguirre, una niña de 10 años salvajemente asesinada en 2016, y a otros más, hacen de Aysén la región con índices más altos de violencia a nivel nacional en esta materia. Motivo por el cual fue su capital regional, Coyhaique, el lugar elegido por la candidata del Frente Amplio para realizar la firma de un compromiso contra la violencia de género durante su gobierno. “Este es un compromiso que tiene que ver con ir cambiando legislación, acortando brechas para bajar los índices de violencia contra las mujeres”, sostuvo Beatriz Sánchez.

Casos como los comentados son la muestra clara de necesidades legislativas urgentes en esta materia, como lo es la ley integral de violencia, que hoy duerme en el Congreso, así como normativas anexas que promuevan e incentiven la formación de perspectiva de género en el Poder Judicial, tendiente a optimizar la comprensión y análisis de los jueces a la hora de dictar sentencia respecto de las dinámicas de la violencia de género, su estructura y sus implicancias, de manera de poder contar con leyes acordes a los estándares internacionales en Derechos Humanos y Género. En esta línea, medidas como las propuestas por Beatriz Sánchez se tornan urgentes y necesarias no tan solo en lo referente a la prevención de los casos, sino también respecto al tratamiento posterior de los mismos a través de un plan de reparación para mujeres que han sido afectadas por violencia intrafamiliar y abuso sexual. Es el compromiso suscrito por nuestra candidata a la presidencia y el nuestro también, en representación de territorios en los que este problema, al igual de lo que sucede en otros lugares del país, también está presente.


Marcela Sandoval, periodista, Candidata a diputada RD Distrito 8 y Jenny Rivera, Candidata a senadora RD Aysén.