La familia de Santiago Maldonado espera impaciente los resultados de la investigación que den más detalles de la muerte del joven artesano que vivía en el Bolsón, en plena Patagonia argentina. Su cadáver fue localizado en el río Chubut 78 días después de que un operativo policial reprimiera a un grupo mapuche en tierras de Benetton.

Los voceros de la familia, Sergio Maldonado, el hermano mayor, y su mujer, Andrea Antico, aseguraron en entrevista con El País que después de todo lo que han visto en este caso no confían en nadie, pero decidieron aferrarse a la justicia y cambiar de opinión si las pruebas son rotundas: “No vamos a seguir insistiendo con la desaparición forzada si las pruebas muestran otra cosa”, explicó Andrea.

“Si pienso con el corazón, le tiro una bomba a la casa de Gobierno, pero yo sé que tengo que pensar con la cabeza. […] Trato de ser lo más coherente que puedo, no quita que en algún momento no lo pueda lograr”, aseguró Sergio, por su parte. El hermano recordó que Santiago “no confiaba en la Justicia, en los políticos y las religiones” y aseguró que “todo lo que nosotros estamos utilizando, él no lo hubiera utilizado y no hubiéramos llegado a nada”. Y agregó: “Yo no hubiese ido a hacer lo que hizo él, porque no tengo ni la capacidad ni las bolas necesarias”.

Ante las revelaciones de las últimas investigaciones, que apuntan que murió ahogado y el cuerpo estuvo en el agua los 78 días que tardaron en encontrarlo, Andrea aseguró que las declaraciones del juez de la ausencia de marcas visibles en el cuerpo “jugaron en contra porque parte de la sociedad ya tiene su veredicto. Se convencieron que se ahogó y a otro tema”.

Las dudas invaden a los familiares, que no dejaron de plantear sus interrogantes: “Hipotéticamente murió ahogado, pero, ¿Cómo? ¿Por qué cae ahí? ¿Murió en ese lugar o en otro lado? ¿Dónde estuvo el cuerpo? Es claro que los 78 días no estuvo en ese lugar. Si hipotéticamente estuvo en ese lugar, ¿Qué hicieron en todos los rastrillajes?, ¿Por qué no lo vimos nosotros que pasamos por allí?”.

Para Sergio, hay cosas que indican que el cuerpo no pudo estar en el río 78 días: los dedos de su hermano conservan las huellas dactilares, y las ropas estaban prácticamente íntegras. Y sobre todo insiste en que no es creíble que nadie lo viera en esos 78 días con rastrillajes de hasta 400 personas. “El cuerpo se puso”, insiste.

Sergio no cree a la Gendarmería, que cambió su versión varias veces, pero ahora también pone en duda el relato de los mapuches, pues algunas teorías apuntan que ellos sabían que Maldonado se había ahogado allí porque uno de los indígenas intentó sin éxito ayudarlo a cruzar. “Si tenemos que elegir entre los mapuches, que desde un principio nos dicen una versión que siguen sosteniendo y Gendarmería que nos dice que no estuvo ahí y en realidad sí llegaron al río, no es muy difícil de pensar en quién uno va a confiar”, sostuvo.

Para los Maldonado, al margen de batallas políticas, el caso muestra la realidad del Estado argentino: “Van 94 días y no hay nadie procesado. Queda en evidencia que el sistema judicial está destrozado. El juez tuvo que viajar junto a sus cuatro secretarios custodiando el cuerpo y nosotros tuvimos que estar allí mirándolo durante horas para que nadie venga, porque no confiábamos. Desde el celular del médico, que supuestamente tiene un secreto profesional, sale la foto del cuerpo y se viraliza. Hubo 360 denuncias que decían que lo habían visto por todas partes. En Chile, en San Luis, Córdoba, Entre Ríos. No apartan a la Gendarmería y la que investiga es la Policía Federal, que está dentro de la misma órbita. Está todo mal”, detalló Sergio. A lo que su mujer, en referencia a la batalla entre el gobierno y los mapuches traspasada constantemente a la opinión pública, agregó: “Santiago vino a interpelar todo. El sistema judicial, político y la sociedad misma. La agresión que vivimos a través de redes sociales es brutal. En Argentina siempre se genera con todo un Boca River, y ha pasado incluso con esta muerte”.