La jornada es ajetreada. Tres ferias en La Florida por la mañana, almuerzo, puerta a puerta en Puente Alto en la tarde, debate en CNN en la noche. Karina Oliva se acostumbró a ese ritmo. El auto que la mueve por el extenso distrito 12 lleva banderas, volantes y el cambio de ropa para la aparición en televisión de la candidata.

Se juntan en La Florida, en la feria del sector Los Copihues. A Karina se le acerca gente por distintas razones. Un señor que la encara por la posición del Frente Amplio respecto a dar mar a Bolivia. Una mujer trans, feliz de verla, le habla de Romina Ramírez, la única candidata trans en estas elecciones. Otra persona le dice directamente: “Yo quiero un auto. ¿Usted me puede ayudar?”. Al escucharlo, otro grita a distancia: “Yo por 10 lucas voto por usted”.

Karina Oliva centró en las ferias su estrategia de campaña. Recorren tres al día, entre Puente Alto, La Florida y La Pintana, las comunas emblemáticas del codiciado distrito 12. En ninguna se ha encontrado con Osvaldo Andrade o Camila Vallejo, diputados que postulan a la reelección. A quien más ve es a Ximena Ossandón, la recordada funcionaria del sueldo “reguleque” y hermana del senador Manuel José Ossandón.

Karina nació en la vuelta Cachencho, uno de los lugares más emblemáticos de Puente Alto. Dice que conoce la comuna como la palma de su mano.

A sus 32 años, apuesta por llegar a renovar el Parlamento. Estas son, en su propia voz, las definiciones de Karina Oliva.

/ Francisco Parra

Abandonamos a la gente

“La gente se acostumbró a que en las campañas, sobre todo del ’90 en adelante, los candidatos llegaran con la caja de mercadería y con las 10 lucas pal taxi. Hubo sectores que hicieron eso muchas veces, de manera muy grosera, por lo que hay gente que cree que se hace así la política y que en realidad te están regalando algo.

Nosotros queremos decir que no nos están haciendo un favor, sino que se están definiendo para poder exigir. Pero como no tenemos elementos de participación política de la ciudadanía, y termina siendo votar cada 4 años, entonces en realidad es como un favor para que tú tengái pega, porque el parlamentario hace lo que se le antoja. Eso, cambiarlo de un día para otro, es muy difícil.

Me carga la frase del ‘facho pobre’. Nosotros, no participando, o metiéndonos en la teórica academicista de la política, abandonamos a la gente y permitimos que la derecha y la Concertación hicieran política regalando la caja de mercadería, haciendo la prebenda. El clientelismo también es parte de quien se retiró, de quien se marginó de hacer política. La gente necesita soluciones concretas hoy día, no para 100 años más ni para 30. Hoy los adultos mayores viven mal. ¿Qué es una política a 30 años para un adulto mayor que tiene 80? No le va ni le viene. Y te lo dicen: ‘Mijita, yo no sé si esté el próximo año’. ¿Cómo le haces sentir ese sentimiento de la política como esperanza y transformación?

/ Francisco Parra

Acá viene el senador de la circunscripción y su hermana regalando cosas. La gente siente que él les soluciona cosas prácticas e inmediatas. En Bajos de Mena llegaba con la caja de comida para la familia que no tenía qué comer. Eso tenemos que cambiar, en vez de darle pescado a las personas, enseñarle a pescar. Pero él llega con el pescado listo, cocinado, con los platos, los tenedores, con todo.

Un ejercicio político que tenemos que hacer es dar soluciones concretas, no decir esto de ‘mire nosotros empezamos un proceso pero en 40 años capaz que cambiemos las generaciones’. Bueno, está bien, es bonito, pero es imposible. Nosotros tenemos que hacer cambios que la gente sienta que las transformaciones son posibles.

La abstención en La Florida y Puente Alto es muy alta. Incluso en sectores que sí creen en las transformaciones, no participan. A otros les da lo mismo votar porque no va a mejorar su vida.

Ver cómo viven los vecinos de La Pintana es desgarrador. Entre las calles Observatorio y Violeta Parra, que antes se llamaba Francisco Franco, hay otras de hace 32 años que son de tierra. Los que viven ahí son adultos mayores. El nivel de drogadicción y narcotráfico es potente y la política de seguridad es más y más carabineros. Eso no sirve porque ellos no ingresan a esas poblaciones, la PDI tampoco. Los pacos en estas villas no se meten, si acá los pacos son una hueá, les pegan un paipazo y salen arrancando.

Me afecta mucho ver a la gente en La Pintana, de verdad hay muchos que viven de la miseria que deja este modelo. Me pasó en un puerta a puerta que una señora me hizo pasar y se me puso a llorar. Era un martes y el domingo al hijo lo habían matado afuera por un ajuste de cuentas de drogas. La señora quedó con los nietos porque la mamá se había ido… se da eso, mujeres adultas mayores que te dicen que no quieren que su hija trabaje porque si tiene plata se la gasta en pasta, cabras de 25 años con 4 hijos viviendo hacinados, sin comer muchas veces. Y entonces uno dice: esta hueá es urgente. No da para cifras grandes, macro económicas. El Frente Amplio tiene que mirar eso, no solo las expectativas históricas, lo que uno leyó, sino cómo lo vas concretando. Salir del libro y de la élite. Por eso me carga lo del facho pobre, porque es culpa nuestra que esa gente vea en la derecha una opción.

Creo que la izquierda abandonó a la gente y hay que recuperarla. Puente Alto era bastión socialista, era el bastión de la izquierda, y se le entregó en bandeja a Ossandón. No es que sean fachos pobres, es que ese hueón llega con la caja de mercadería”.

/ Francisco Parra

No podemos exigirle a la gente que confíe en nosotros

“Lo que más me preguntan en la calle es qué vamos hacer para la segunda vuelta. Decimos que estamos trabajando para pasar nosotros. Eso es lo que tenemos que hacer, convocar a ese 13% indeciso de votar por Beatriz y que es votante probable. Y si nosotros no pasamos, tenemos que impulsar que pasen propuestas nuestras a segunda vuelta, que pase un proyecto de Asamblea Constituyente real con fechas claras, que pase un sistema de seguro universal de salud. Hay cosas que tienen que pasar a segunda vuelta independiente de nosotros.

Aquí no se trata de solo ganarle a Sebastián Piñera, hay que ganarle a las AFP, a la Concertación de los ’90, a los Enrique Krauss, a los Correa, que hoy están dentro de lo que es la Nueva Mayoría, que hacen y deshacen. El bacheletismo murió gracias a ellos. No se trata de un plebiscito de ‘sí o no’, hay más cosas en el debate.

Fue una brutalidad las conversaciones de dirigentes del Frente Amplio con la Nueva Mayoría. Fue una falta de respeto al resto. Acá tenemos que ganarle a Piñera, pero tampoco queremos que ganen los Lagos, los Escalona y los Zaldívar. ¡Es difícil poder comunicar eso! Pero, ¿qué hacís? ¿Es un sí o un no? ¿Sin decir por qué? Como que al Frente Amplio le cuesta debatir eso. Yo concuerdo con Jorge Sharp, aquí tenemos que hablar, debatir, proponer, hay cosas de fondo. Con Guillier no tenemos nada que conversar. Si él llegase a ganar, uno sabe que él no va a gobernar.

/ Francisco Parra

Igual hay un elemento simbólico muy fuerte, de un sector que no quiere nada con Piñera y tenemos que hacernos cargo de eso también. Si no logramos convocar a la gente que vote por la Bea es porque nosotros no logramos movilizar. No es porque la gente esté satisfecha con Alejandro Guillier ni crea que sea una alternativa. Es lo que hay, el síntoma del mal menor.

Nuestro mayor problema es ganarle a la abstención, ese es el trabajo que hay que hacer, pasando o no pasando a segunda vuelta. La gente está desilusionada, decepcionada, no ve cambios, ve que la vida se encarece cada vez más, que los que delinquen políticamente no les pasa nada, los Jovino Novoa, el hijo de Larraín, los de la Ley de Pesca, ahí hay algo que la gente resiente mucho.

Creo que nosotros no hemos sido capaces de movilizar. Y ese es un gran desafío para el Frente Amplio. Pasó en las primarias que no logramos movilizar a los que queríamos que se movilizaran. Y también porque el Frente Amplio es muy nuevo y la gente tiene desconfianza. El Frente Amplio se tiene que consolidar después, en el Parlamento, con una bancada frenteamplista que pueda demostrar que somos esa excepción.

Hoy no podemos exigirle a la gente que confíe, ¿cómo vamos a hacer eso? Sería hasta barsa decirles: ‘¿Sabe qué? Confíe en mí’. Osea, uno lo pide en campaña, pero no tienen por qué hacerlo. El paso más fuerte, de movilizar, es posterior”.

/ Francisco Parra