“La muerte no es tan importante como la vida. La gente sólo se asusta si no ha sembrado nada” es el aforismo que cierra esta exquisita curatoría de cosas que dijo Violeta Parra antes de poner término a una existencia marcada por un talento sin límites, pero también por un dolor de dimensiones parecidas. Parra, heredera del saber popular y campesino de nuestro país, hacía justicia a sus pensamientos e ideales a través de sus palabras, todas ellas bien escogidas y ordenadas en cada oración con la cadencia que se reconoce en sus composiciones musicales.

Violeta Parra fue mucho más que una folclorista, o una artista visual, o una poeta. A lo largo de las páginas de este libro se puede entender, en parte, cómo era mirar Chile desde su ojo crítico. Hoy en día existe cierta condena social bastante cínica a lo que en lenguaje coloquial se denomina chaqueteo. El concepto, algo desviado de su significado inicial, el que aludía a “darse vuelta la chaqueta” o tener opiniones leves, se toma aquí en su acepción más común que tiene que ver con escrutar la realidad con severidad.

Parra se expresa categórica sobre distintas materias relacionadas con el país y su gente, con sentencias que en el presente serían lapidadas por ser tan chaqueteras: el desprecio por la intromisión de sujetos de la clase altas en materias populares “Pituco metido” le dijo en una ocasión a Gastón Soublette, a las instituciones escolares “Para mí, la escuela es mi pueblo. Porque a la orta, con pupitres, no fui nunca”, “El dolor no puede estar cantado por una voz académica, una voz de conservatorio”, y al pago de Chile “Cuando se nos cierran tantas puertas, cuando hay tanta burocracia y tanta imbecilidad trotando por las calles y pintando sus uñas en las oficinas, hay que tratar de inventar un medio para hacerse escuchar y comprender”.

Su habilidad incomparable para reconocer y reconocerse en el mundo sensible se la debe, en sus palabras, “A mi sangre india. (…) Soy un poco bruja para llegar a captar a los otros”. Ese conocimiento, imposible de enseñar y aprender en una sala de clases, revela en esta compilación a Violeta Parra como una intelectual que no tuvo ni tiene par en un país que pone todo en contra para los sujetos como ella, cruce de todas las subalternidades. Huasa chillaneja, como se describe a sí misma, capaz de imaginar mundos imposibles a la vez que captar la realidad material y posible en sus distintas expresiones artísticas.

Materiales de mi canto: Extractos de entrevistas a Violeta Parra
Felipe Reyes (compilador)
Ediciones Alquimia
77 páginas
Precio de referencia: $9.000