Ricardo Rabagliati, director del Hospital Clínico de Red de Salud UC Christus, se refirió al caso de la niña de 13 años que permanecía bajo custodia del Sename y requería un trasplante de corazón que la institución decidió no realizar. 

Daniela Vargas murió en marzo de 2015 producto de un infarto, pese a que había sido considerada físicamente “apta” para la intervención quirúrgica que necesitaba. En el Comité de Ética del establecimiento decidieron no incluirla en la lista de espera, argumentando acerca de sus condiciones de “precariedad familiar, social y personal”.

Al respecto, a través de una carta a El Mercurio, el especialista señaló que, en la decisión tomada, “el elemento central fue el mejor cuidado de Daniela, fundado en el principio de proporcionalidad terapéutica, lo que implica evaluar intención, medios, fines y circunstancias”.

Además, Rabagliati recalcó que “este principio ético es inherente a la práctica clínica, y se centra en el compromiso con cada paciente de no someterlo a sufrimientos innecesarios. En el momento de la decisión, someter a Daniela a un tratamiento de alta complejidad que requería necesariamente un cambio de vida radical, sin un adulto calificado dedicado a su cuidado el resto de su vida, habría sido desproporcionado y un mal para ella”.

La niña murió pocos días después de que la Red de Salud UC le negara un trasplante de corazón, mientras que en la institución aseguran que “nunca recibió respuesta” ante los requerimientos de cuidados post operatorios que debía obtener.

“En todo potencial paciente trasplantado, los protocolos internacionales dictan evaluar el cuidado en los períodos pre y post-trasplante como parte del criterio clínico”, recalcó el director del Hospital UC, señalando que se trata de un estándar ético.

Por último, la autoridad cuestionó las palabras de Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, quien acusó este argumento de “utilitario errado” y señaló que “negar un recurso valioso atendiendo a la situación familiar de una persona equivale a un grave acto de discriminación”.

A juicio de Ricardo Rabagliati, Peña sostuvo “un argumento simple y reduccionista para una situación extraordinariamente compleja”.