Una nueva revelación traen hoy día los llamados “Papeles del Paraíso”, la masiva liberación de documentos que da cuenta cómo los más ricos del mundo esconden sus utilidades en complejas estructuras financieras para no pagar impuestos.

Entre ellos, estuvieron los Legionarios de Cristo, una de las congregaciones religiosas con mayor poder económico. Fue Marcial Maciel, el otrora venerado líder de los Legionarios, quien antes de ser acusado de múltiples abusos sexuales a menores, constituyó los paraísos fiscales en Bermudas e Islas Vírgenes.

En el primer país, que tiene una tasa a sociedades o empresas de 0%, crearon la sociedad International Volunteer Services.

El principal ingreso de la congregación es la red de universidades (dentro de la que está la Universidad Finis Terrae en Chile), lo que le reporta cerca de 600 millones de dólares anuales.

La sociedad offshore en Bermudas era parte de una estructura todavía más grande, según revela el reportaje publicado en Ciper.

Los documentos revisados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) dan cuenta que Maciel también estableció la Society for Better Educacion en Bermudas, la que junto a Volunteer Services llenaban de recursos al fondo Ecyph Limited, domiciliado en las Islas Vírgenes Británicas.

Todo el movimiento de capital era controlado desde la sede central en Roma. Específicamente, el propio Marcial Maciel y círculo de hierro: el sacerdote Jesús Quirce Andrés y los laicos Mario Oliveri Sangiacomo y Javier Vargas Diez Barroso.

Esquema de la red financiera de los Legionarios de Cristo en paraísos fiscales / Fuente: contralacorrupcion.mx

Entre los nombres clave de esta red aparece el de Cristián Nazer, quien fuera el rector de la Universidad Finis Terrae en Chile.

Las sociedades offshore de los Legionarios se fueron a pique junto a su líder y fundador. Tras la llegada al Vaticano de Benedico XVI, quien ordenó el retiro del sacerdocio de Maciel, la congregación liquidó sus empresas offshore.

La principal razón fue la investigación que llevó sobre los Legionarios el propio Vaticano, después de conocer las denuncias contra Maciel. El informe final, entregado el año 2010, confirmó que Maciel llevaba “una vida criminal oculto tras una sotana”.