“Chile es el único país del mundo que tiene privatizadas sus aguas y la gestión de las mismas, favoreciendo el actual modelo de despojo, modelo asociado al lucro con el agua por parte de empresas mineras, agroexportadoras, hidroeléctricas y forestales”, es el mensaje con el que comienza el cortometraje “Secos”, que continúa agregando que, debido a eso, “pagamos las tarifas más altas de América Latina por consumir agua potable”.

Hace una semana se hizo el estreno online del registro que retrata el complejo escenario de escasez y privatización hídrica que se vive en el país, y que fue desarrollado por la productora Poetastros junto al Movimiento por la Defensa del Agua, Protección de la Tierra y el Medio Ambiente (Modatima), con el financiamiento de la Oficina Regional Cono Sur de la Fundación Heinrich Böll.

[Lee en El Desconcierto: “En Chile estamos secos”: Mira aquí el documental que retrata la crisis y privatización del agua]

Juan Pablo Espinoza, coordinador del Programa de Transformación Ecológica de la fundación, explica a El Desconcierto que “lo que refleja el cortometraje es una necesidad que tienen casi la totalidad de los territorios en el país“.

Conflictos por el agua en todo Chile

“Como fundación hay algunos temas que nos vienen preocupando hace mucho rato, especialmente porque hemos detectado que el gran porcentaje de los conflictos territoriales en el país tienen que ver con el acceso a recursos hídricos“, explica Espinoza sobre la decisión de apoyar el documental.

Durante los quince minutos que éste dura, se muestran los testimonios de distintos dirigentes de las provincias más afectadas por la crisis hídrica junto a reconocidas actrices y actores. Para Espinoza, el caso de Petorca es uno de los más emblemáticos, ya que a comienzos de este año se conoció que las principales cadenas de supermercado danesas suspendieron la compra de paltas a empresas productoras de esa zona debido a sus incumplimientos al Código de Aguas.

“El consumo de paltas que se da en Europa viola los derechos humanos, cuando entendemos que las personas están consumiendo agua a través de camiones aljibe”, explica, y agrega que “lo que pasa en Petorca es algo transversal en Chile”.

“Si tú ves en un mapa interactivo del INDH, es absolutamente todo Chile el que está con problemas territoriales de acceso al agua (…) Además, el marco normativo entrega el derecho al agua a perpetuidad sin obligación de derecho de uso. Y el problema es que los derechos están todos en manos de las mineras, forestales y grandes agricultores, lo que favorece el desmedro de los territorios”, continúa.

Por eso, el sociólogo indica la necesidad de “empujar políticas que se hagan cargo de estas necesidades”.

La protesta por el agua como una reivindicación de derechos

Para Espinoza, una de las tendencias más marcadas en América Latina da cuenta de “cómo son perseguidos sistemáticamente de distinta manera todos aquellos dirigentes que luchan por el derecho al agua”, y menciona como el ejemplo icónico el de Berta Cáceres, activista indígena hondureña que apareció muerta en marzo de 2016 y en circunstancias que aún no se han aclarado.

“Hay una estadística que es bastante triste de que al menos a la semana mueren dos o tres dirigentes que son luchadores ambientales“, señala.

En el caso de Chile y Argentina, el sociólogo explica que “los dirigentes sociales no van a aparecer acribillados, pero curiosamente desaparecen, sus vehículos vuelcan, aparecen ahorcados o ahogados”. Esto, a pesar de que “el contexto es un acto reivindicativo”.

“Eso a nosotros nos preocupa porque vemos cómo los luchadores son amenazados, y en el caso puntual de Modatima, Rodrigo Mondaca, Verónica Vilches y otros dirigentes que administran gratuitamente el agua rural, han sido perseguidos, agredidos, amenazados, e incluso se les ha disparado”, finalizó.