En la sección cartas al director de la edición del 14/11/17 del diario El Mercurio¡era que no!, se le dio tribuna al abogado Gerardo Varela, quien se refirió a las empresas con pérdidas, motivado por la oportunista operación financiera que hizo Sebastián Piñera en el año 1992 para obtener un cuantioso e indebido lucro, aunque legal, adquiriendo una empresa deficitaria que tenía 100 años de vida, pero que en la fecha indicada arrojaba enormes pérdidas, las que fueron aprovechadas por él, conforme a las disposiciones del Servicio de Impuestos Internos (SII).

Lo anterior se le criticó al presidenciable por una pareja de periodistas de CNN Chile y Piñera, como siempre, con su atosigante verborrea les contestó que esa operación era completamente permitida por las disposiciones legales en nuestro país. Pues bien, el abogado Varela en su carta mercurial, con total impudor dijo que “el derecho de propiedad siempre debe prevalecer por sobre la obligación de pagar impuestos”, demostrando con ello que es una persona que desprecia a las instituciones del Estado, a las leyes, a las regulaciones de los mercados y a la propia Constitución.

El hombre, quien posiblemente es muy rico, lo que no sabemos, debería tener sus diversas empresas comerciales radicadas en los edenes fiscales de Panamá e islas que tienen la categoría de países, en donde están las oscuras guaridas de los Paradise Papers, donde no se pagan impuestos y todo se mantiene en secreto. Han sido las oportunas filtraciones de los archivos de estudios de abogados gracias a la labor de un centenar de periodistas de todo el mundo que se están conociendo los nombres de aquellas miserables personas jurídicas y naturales, renuentes a pagar sus tributos en sus propios países. Es decir, las anteriores ejercen, invariablemente con trampas, sus lucrativas actividades mercantiles en los países en donde habitualmente se desenvuelven, pero son renuentes a pagar en ellos una parte (tributo) de sus abultadas y siempre crecientes ganancias.

En el mismo medio de prensa se publicó que en Chile hay 57.000 personas que tienen un patrimonio de al menos un millón de dólares, luego un poco más de 635 millones de pesos, ello según un estudio del Credit Suisse, banco de inversión especialista en estas materias. También se entrega el dato de que 79.000 chilenos forman parte del 1% más rico del mundo, lo cual nos parece que es una lamentable equivocación pues, aunque en nuestro país existe mucha desigualdad, estimamos que esa cifra es un tanto exagerada.

Sabemos que los ricos y famosos son los que deciden las políticas públicas y, si bien es cierto que éstos sostienen, en mayor o menor medida, el mismo absurdo criterio del “letrado” Varela, el pago de impuestos es una necesaria y obligatoria contribución que deben hacer todos los que tienen ingresos monetarios superiores a sus gastos básicos. Así, recordándole al anterior que el derecho de propiedad en los países serios, y en el nuestro, tiene fundadas e ineludibles  limitaciones, todos debemos moralmente aportar al erario nacional para que nuestro país siga funcionan como tal.

Siempre existirán los evasores y los que eluden el pago de impuestos con triquiñuelas desarrolladas por los llamados planificadores tributarios, pero con las nuevas tecnologías, muchas ya en práctica, el Estado sabe cómo resguardar el interés de todos.


Presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad