Este viernes 17 y el próximo martes 21 de noviembre (Santiago y Valparaíso, respectivamente) se realizarán sendos lanzamientos- conversatorios del libro “Alerta que Salpica / Paredes pintadas de Latinoamérica” (Ocho Libros). Ambos eventos contarán con la presencia de Eduardo Febres, representante del colectivo venezolano Ejército Comunicacional de Liberación, quienes lideraron el proyecto. Se trata de un trabajo alucinante por las calles y murallas pintadas de la región, realizado por un sinnúmero de activistas, educadores e investigadores comprometidos con los procesos sociales y políticos emancipadores, quienes dieron forma a esta potentísima publicación sobre el graffiti y arte callejero de Latinoamérica.

Son alrededor de 300 páginas con más de 600 imágenes articuladas en seis ejes centrales –distraer, agitar, territorializar, trastocar, recordar y vender— que nos invitan a auscultar y confrontar el poder del capitalismo industrial que continúa a sus anchas imponiendo sus normas de abuso y privilegio a través de su lógica de acumulación extractivista, de crecimiento y consumo ad-infinitum, amenazando la propia esfera de la vida sobre el planeta.

Los textos y las fotografías reunidas en las páginas del libro nos alertan sobre nuestra propia dialéctica del habitar el territorio por donde circulamos a diario en las grandes ciudades y suburbios de Latinoamérica; a recorrer los discursos creativos, indignados y enamorados de innumerables artistas y colectivos muralistas, de modo de ser conscientes de la manipulación mediática, la desigualdad, el crimen y el horror que el sistema impone cotidianamente a la mayoría de la población. Son miradas diversas, adversas y rebeldes contra esas políticas hegemónicas que naturalizan ciudades programadas y obedientes, vacías de lo público y saturadas de lo privado.

Si la convivencia de afectos, sentires y vivires comunes se levanta hoy como un principio político fundamental de transformación social del siglo XXI, las páginas de esta publicación —premunidas de calle, rodillos, pintura, cartón, esténciles y un estallido de colores, rostros y formas— son un llamado a detenernos con los ojos bien abiertos frente a estas paredes y, como quien las pinta, preguntarnos y exclamar con deseo, ¡hagámoslas nuestras!