La legisladora Jackie Speier, quien ha promovido un sistema contra el acoso en el Congreso de Estados Unidos, de acusó a dos de sus colegas en el Parlamento de acoso sexual, incluyendo a uno que se habría exhibido ante una asistente.

La congresista demócrata realizó su denuncia en medio de un escenario de preocupación creciente ante este tipo de prácticas: “He tenido numerosas reuniones y llamadas telefónicas con trabajadores, actuales y antiguos, mujeres y hombres, que han sido objeto de esta conducta inexcusable y a veces ilegal”, explicó a la Comisión de Administración de la Cámara Baja.

Speier dibujó un cuadro de la depredación sexual en los pasillos del Congreso, señalando que incluye “víctimas que son tocadas en sus partes íntimas en el recinto de la Cámara de Representantes”.

El Congreso de Estados Unidos comenzó una evaluación de las acusaciones de abuso y demandas de más de 1.500 empleados legislativos por una completa reforma de la cultura laboral. En tanto, la republicana Bárbara Comstock narró a la Comisión cómo una joven asistente llevó documentos a la casa de su jefe congresista y éste la recibió solo con una toalla.

“En ese punto, decidió exhibirse. Ella se marchó y luego renunció al trabajo”, sentenció la legisladora, añadiendo una pregunta: “¿Qué estamos haciendo aquí ahora por las mujeres que tratan con alguien así?”.

Las acusaciones ocurren mientras el ex juez conservador Roy Moore, candidato al Senado, enfrenta acusaciones de cinco mujeres que aseguraron haber sufrido su acoso sexual cuando eran adolescentes. En la audiencia se llamó a actualizar las reglas del Congreso para la denuncia del acoso, además de instaurar cursos obligatorios sobre el tema para los congresistas y sus empleados.

“No hay lugar para el acoso sexual en nuestra sociedad, punto. Y especialmente en el Congreso”, recalcó Gregg Harper, presidente de la Comisión.