Durante este miércoles, los funcionarios del Registro Civil iniciaron un paro de advertencia que busca exigir mejores condiciones al interior del servicio. La medida busca denunciar la pésima atención que reciben los inmigrantes, además del colapso de la oficina de Huérfanos, en el centro de Santiago y la nula respuesta obtenida hasta ahora frente al petitorio presentado al director nacional de servicio, Jorge Álvarez.

La Asociación de Funcionarios del Registro Civil e Identificación (Anercich) exige un aumento efectivo de dotación, destinada a “la atención de la población migrante que pueda mitigar la intensa demanda producida desde hace un año a esta fecha y las mejoras en infraestructura básicas”.

Las y los trabajadores buscan encontrar solución ante la intensa demanda que se ocasionado desde hace un año -que en ocasiones puede provocar esperas de hasta 8 horas-, además de mejoras en la infraestructura básica, como la inclusión de un baño público para los usuarios de la sede en Huérfanos.

El presidente de Anercich, Julio Peña, argumentó que “queremos que el usuario se vaya contento del servicio, no se está peleando ni por plata ni por bonos. Se está peleando por condiciones dignas de trabajo”.

La protesta ocurre cuando ya se cumplió el plazo de 10 días que los funcionarios dieron al director Jorge Álvarez para pronunciarse al respecto, además de buscar pronunciamiento sobre otros temas internos, como mejoras para quienes estén prontos al retiro, restauración de meses de trabajo y prácticas antisindicales.

Los dirigentes aseguraron que las personas que acudan al Registro Civil podrán realizar sus trámites normalmente, pese a la manifestación. Sin embargo, aseguraron que este jueves realizarán nuevamente un paro de advertencia, de no encontrar soluciones.