Fue a principios de los años 2000, justo antes de que Augusto Pinochet volviera de Londres, es que la Dirección de Inteligencia del Ejército decidió quemar una serie de microfilmes que contenían importante información sobre las violaciones a derechos humanos en dictadura.

Esto quedó consagrado en la carpeta investigativa del caso Frei Montalva y en un sumario interno del propio Ejército, firmado por quien es hoy el nuevo comandante en jefe, Ricardo Martínez.

La situación no pasó colada, pues se trataban de documentos que podrían haber sido claves para destrabar una serie de casos judiciales aún abiertos por torturas y desapariciones en la dictadura. Fue el propio presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch, quien se refirió a la situación.

“Judicialmente podría investigarse y acumularse dentro del contexto de los derechos humanos, porque podría ser un hecho que altere lo que hemos conocido hasta acá”, aseguró.

“Si fuera así, por supuesto podría dar la posibilidad de que la gente piense que se han ocultado vías de esconder o destruir algunas piezas de interés”, agregó Dolmestch.

En tanto, el Consejo para la Transparencia fue más claro en rechazar quema de microfilmes. Marcelo Drago, presidente del organismo, afirmó que “representa una grave vulneración al derecho de acceso a la información de todos los chilenos” y como algo que “atenta contra la memoria histórica”.

Por su parte, la vocera de gobierno, Paula Narváez, destacó que el nuevo comandante en Jefe, Ricardo Martínez, haya “repudiado éticamente el que no se haya seguido el debido resguardo de esa documentación tan fundamental”.