Hay una gran diferencia entre Rafael Correa y Beatriz Sánchez.

Sebastián Kraljevich, director de estrategia de la campaña presidencial de la candidata del Frente Amplio, los conoce a ambos de cerca. En más de una ocasión acompañó al ex presidente ecuatoriano en campaña, y cuenta que al verlo, la gente se emocionaba y lloraba. “Era como si dios mismo bajase a la tierra”, cuenta.

Con Beatriz Sánchez, es distinto. Kraljevich recuerda a una señora que abrazando a la candidata, le dijo que nunca se había sentido tan bien representada. “En ese abrazo funciona algo muy singular, una emoción muy horizontal que nunca antes había visto”, dice. Eso nunca lo vio con Rafael Correa, porque “Correa no te representa, Correa te lidera y uno le agradece a Correa. Esta historia, con Beatriz, es super distinta y eso es lo más lindo de esta campaña”, reconoce.

Beatriz Sánchez en campaña / Agencia Uno

Que no voten los mismos de siempre

Un perfil en el medio Pulso lo califica como el “asesor en las sombras” de Beatriz Sánchez.

Sociólogo y experto en comunicación política, Sebastián Kraljevich Chadwick tiene una vasta experiencia en campañas políticas. Estuvo en Perú, junto a Verónika Mendoza y el Frente Amplio de dicho país, cuando irrumpieron de lleno en la política nacional pasando de un 5% a un 18% en la elección, peleando palmo a palmo la primera vuelta con quien terminaría siendo el presidente, Pedro Pablo Kuczynski.

También estuvo en Ecuador, en la campaña de reelección del ecuatoriano Augusto Barrero por la alcaldía de Quito y en el triunfo de Gustavo Baroja como prefecto en la Provincia de Pichincha.

En Chile, ha trabajado en experiencias que, sin necesariamente haber ganado, pueden entenderse como triunfos. Marco Enríquez-Ominami en 2009, Giorgio Jackson y Gabriel Boric en 2013 y el no menor 10% de Claudia Mix en las últimas municipales en Maipú son parte de sus credenciales, que lo llevaron a tomar el cargo de director de estrategia de la campaña de Beatriz Sánchez.

Kraljevich no se espanta por las cifras de las encuestas y también, como buen experto, pone los pies sobre la tierra a la hora de las proyecciones. Pese a eso, tiene una cifra en la cabeza, de la que Sánchez, dice, no debería bajar. “Esta campaña va a superar sus antecedentes más cercanos, que son las elecciones pasadas. Los partidos del Frente Amplio sacaron 7% en la municipal pasada y 6 y medio en sus tres candidatos presidenciales el 2013. Me sorprendería mucho si no superamos esos márgenes y en eso va a ser tremendamente exitosa, llegar más arriba de lo que nunca se llegó antes”, asegura.

– ¿Sería un fracaso no llegar a esa cifra?
– Sería un fracaso. Por eso hay que comparar elecciones con elecciones y encuestas con encuestas. Mi impresión es que la prensa hegemónica, por llamarla de algún modo, va evaluar elección con encuesta. Aunque saquemos 25 puntos van a decir que es un fracaso porque una vez la Cadem nos dio 26. Es bien ridículo.

– ¿Esperaban la baja del 18% al 9% en la CEP?
– Habíamos conversado que era razonable la baja por un factor bien estructural. Nuestra campaña hay cosas que hace bien y otras que le va costar mucho tiempo al Frente Amplio o cualquier coalición nueva hacer bien. Lo más lento va a ser desarrollar un músculo territorial, que tiene que ver con cuántos concejales tienes, locales partidarios, redes, juntas de vecinos. Eso toma mucho tiempo. Entonces cuando la campaña se da en la tele, sobretodo con la franja, nuestra campaña tiende a subir, porque se iguala con las otras. Cuando la campaña es puro territorio, sabíamos que Guillier nos iba a pegar duro, porque no teníamos capacidad de competir ahí. Hacemos lo mejor que podemos, yo estoy muy contento con el equipo, pero las diferencias estructurales son muy grandes, por lo que era razonable esperar una baja en las encuestas, en todas. Ahora, no tenemos ninguna herramienta para visualizar si el numero es correcto.

– ¿No manejan encuestas internas?
– No, no tenemos la capacidad. Si tuviera mucha plata para hacer campaña haría una encuesta por representación distrital, que te permita decir ‘ah, en el 3 hay oportunidad’. Eso, yo calculo que debe estar en 60-80 palos y no tenemos ninguna posibilidad de llegar a eso. Ante esa situación, trabajamos con los números públicos, analizamos la base de datos de la CEP. Entonces, ¿era razonable bajar? Sí. ¿Cuánto bajamos? No se sabe, nadie sabe si ese número es realmente certero.

– Se planteó que una de las claves de la campaña de Beatriz Sánchez era llamar a los que no votan. ¿Crees que han logrado convocar a esa gente?
– Los llamamos, lo que no sabemos es que si se sintieron motivados para ir a votar, para eso faltan cinco días todavía. No especularía sobre lo que va a pasar. La esperanza es clara: Si votan los mismos de siempre, es muy difícil que cualquier tercera fuerza logre meterse en la pelea grande. Para cualquier actor que quiera disputar la política chilena, es vital convocar a los que están fuera, no hay otro camino.

– Y también disputar las bases de la Nueva Mayoría. ¿Se ha logrado eso?
– Son las dos cosas importantes, no hay una sin la otra. Yo tengo la percepción de que el discurso ha ido penetrando ahí, pero es solo pulso, no tengo herramientas para decirlo con certezas. Todas las encuestas tienen dudas, algunas mucho más que otras. La última, del debate, es super buena para la Bea, pero sufre de las dudas metodológicas de siempre. Yo no me apresuraría todavía, pero creo que con los resultados vamos a poder analizar si hubo o no penetración en las bases de la Nueva Mayoría. Por ejemplo en votos diputados y senadores versus votos presidenciales, ver cómo se mueve ahí, si logramos entrar o no. Todo eso está por verse. La estrategia buscaba efectivamente las dos audiencias, a conquistar el voto clásico de la Nueva Mayoría y vincular a gente que no está votando.

– ¿Cómo buscaron llegar al que se abstiene?
– Hay distintas maneras de hacerlo. Por la fortaleza de la campaña, lo principal es aire, es tele, y tuvo que ver con ironizar, con humor, sobre el efecto que puede tener un voto. Eso es lo más emocionante y lo que más funciona en la experiencia comparada. Y en el plano racional, hemos tratado que todos los voceros insistan en que depende de cuánta gente voto para llegar a segunda vuelta. Parece razonable pensar que una segunda vuelta Piñera-Guillier es prácticamente carrera corrida para Piñera, hay muy poco espacio para que Guillier crezca. En cambio de acuerdo a los mismos datos de encuestas, la Bea todavía tiene un quinto de los chilenos que no la conoce, según la última CEP. Eso en una segunda vuelta debería cambiar y hay una balanza que podría hacer más atractiva la segunda vuelta.

La pelea contra la abstención

Con experiencia en elecciones en América Latina, Kraljevich califica el caso chileno como muy particular por el alto nivel de abstención. Cita al conocido estudio del PNUD que intentó explicar este fenómeno, que divide en dos las “desesperanzas instaladas en los chilenos”, según las define el sociólogo.

“Una dice que los políticos son siempre iguales y van a ser siempre iguales, que no hay posibilidad de cambio. En esa podemos entrar de algún modo. Pero la segunda es más jodida aún, porque dice que no importa lo que tu hagas, la vida siempre va a ser así. Esa es super jodida, porque se da en un contexto de ahistoricidad, que no se identifica cuándo empezó a ser así y cuándo podría dejar de serlo, se vive como un malestar bien callado, que mastica la rabia, más que expresarla, bien a la chilena”, asegura.

Con la campaña del Frente Amplio, dice, comenzaron el cambio. Pero no ha sido fácil. “La visibilidad de los actores políticos es tan desigual en Chile que hace muy difícil que actores de nuevo tipo, de nuevas trayectorias, logren instalarse ante las audiencias masivas como ‘esos son los políticos ahora’. Si ves que la cobertura de la elección presidencial ha sido de Piñera 7 a 1 respecto a nosotros, es super razonable que para la gente los políticos sean como Piñera y no como la Bea, si es 7 a 1 el impacto”, afirma Kraljevich, sin ocultar su sentimiento respecto a lo que viene el domingo: “Cuesta ser optimista respecto de vuelcos en cuanto a la abstención. Es bien heavy el panorama”.

El caso Melnick

En una campaña que califica como “clandestina” porque no parece campaña electoral en las calles, Kraljevich reconoce que con un Piñera muy distanciado y “con recursos brutalmente desiguales”, hubieron dos grandes novedades: “La irrupción de Beatriz, que no estaba en planes de nadie, y el hecho que un ultraderechista lograra meterse en la foto. Vamos a ver cuánto saca, pero se metió en la foto”.

– ¿Qué autocrítica haces de la campaña de Beatriz Sánchez?
– 
Hubo momentos en el post primarias que debimos haber sido más ágiles en aprovechar el envión del triunfo y llevarlo a la general. Se dice fácil, pero no es fácil hacerlo, y no lo hicimos, no era nada fácil.

Y vino el tema Mayol...
– Sí, y eso mostró cómo es este proyecto del Frente Amplio con sus cosas buenas y cosas malas. Aquí no hay nadie experto para manejar cupos. Pero las primarias también mostraron lo adverso que es el medio, y no lo digo como queja. Pero hasta el día de hoy Ossandón y Piñera no se dan la mano después de la primaria. Y con Mayol, que ahora es candidato y salen juntos en la fotos y graban spot, es distinto. Eso habla de las condiciones en que jugamos y que debemos saber competir, pero no deja de llamar la atención.

– ¿Crees que Beatriz Sánchez ha sido exitosa en instalar temas en la agenda?
– 
Lo temático no suele ser el eje de las elecciones, aún así, esta campaña ha sido audaz en cosas como la justicia tributaria, que logró marcar agenda, la decisión de Bea de decir desde el primer día que está por el aborto libre es muy singular en la historia de la política de Chile, nunca habíamos visto algo así. Si buscamos temas que Guillier, Goic o incluso Piñera hayan puesto, cuesta mucho. Ha sido bien lejana en lo temático, pero pasa cada vez más. Hubieron varios hitos, en las firmas para la primaria, el cierre de la primaria y el último debate creo que le dio un tercer aire que le está empujando.

– Para muchos lo más distintivo fue el conflicto con Sergio Melnick…
– Puede ser, la elite tiene sus dinámicas…es tan absurdo que uno no lo puede observar sin perspectiva crítica. Osea, Beatriz dice que no se va a sentar en la mesa con un ministro que fue parte de un régimen genocida. Todos horrorizados. Pasa un mes y el ministro del régimen genocida escribe en Twitter que la candidata era una payasa. Y nadie dice nada. Los compañeros de panel, el conductor del programa no dicen nada. Entonces, efectivamente la elite tiene su narrativa propia. Se inventan cuentos, estos reportajes que llenan páginas con un cuarto de idea, de Giorgio y Gabriel la dejaron sola y con esa idea llenan páginas. Tienen que hacerlo y lo entiendo. Pero la campaña diaria no pasa por los cuentos que la elite se inventa. Melnick no es un personaje relevante para los chilenos y no veo porque la campaña tendría que estar marcada por una cosa así.

– Decías que es difícil la instalación de temas. En la discusión de segunda vuelta del Frente Amplio se ha dicho mucho que, si no pasa Beatriz, que pasen los temas del FA como Asamblea Constituyente o No + AFP. ¿Lo ves factible?
– Yo lo diría en general que instalar temas en las elecciones en el mundo es cada vez más complicado. Sería raro que la segunda vuelta fuera diferente, pero desde la política es una apuesta razonable. Pero sin duda es difícil. Si uno piensa en Trump, ¿de qué estamos hablando? O piensa en Hillary, en Bernie Sanders, ¿qué propuestas pusieron? Eran miradas distintas, la pelota que le tiró a las farmecéuticas, esas cosas van constituyendo una campaña. A uno puede gustarle o no, pero cada vez más corren por ese carril y cada vez menos por lo programático.