“Del territorio huilliche al Parlamento”. El eslógan de campaña de la candidata a diputada Emilia Nuyado Ancapichún devino una realidad este domingo: las elecciones parlamentarias la convirtieron en la primera mujer mapuche que llega al Congreso.

Nuyado fue electa diputada por el distrito 25, compuesto por la provincia de Osorno y la parte norte de la provincia de Llanquihue, en la región de Los Lagos, con el 6,26 por ciento de las preferencias, es decir 8.142 votos. Arrastrada por la votación de su compañero de lista, el diputado Fidel Espinoza (PS), ocupará su escaño a partir de marzo.

La futura parlamentaria dio sus primeros pasos en la política durante su juventud y desde el territorio, como dirigente mapuche en una zona rural de San Pablo, donde nació. Luego pasó a la política local, ejerciendo como concejal de la comuna desde el 2000 hasta el 2016.  De esta etapa recuerda “un trabajo difícil” por la falta de recursos que se destinaban a los programas de atención de las familias mapuche -alrededor de un 70 por ciento de la comuna- que viven en la ruralidad. Sin embargo, admite que precisamente la labor desempeñada por más de 15 años se transformó en el “sustento” de su elección.

Contadora de profesión, tiene una amplia trayectoria de trabajo en terreno para la defensa de los derechos de la comunidad mapuche. Fue consejera nacional indígena en la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) de 2004 a 2012, y en 2016 empezó su tercer mandato en la institución indígena.

Su discurso recoge las luchas indígenas que empapan una trayectoria de activismo y vida política dedicada al pueblo mapuche. Habla sin complejos ni tabúes de lo que quiere para los suyos y asegura: “voy a ser la voz y voto de los mapuche” en el Parlamento. Considera que la oportunidad que le brindó el Partido Socialista de ser parte de una lista se le entregó como un “reconocimiento a su trayectoria dirigencial, social y mapuche”. Con esa convicción, desmenuza, punto a punto, sus opiniones acerca de la gestión del conflicto del Estado con el pueblo mapuche y dibuja cuál será su posición en la Cámara para asegurar los derechos de su pueblo.

Emilia Nuyado

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¿De dónde viene su vínculo con el PS?

Vengo de una familia de izquierda. Mi madre y mi padre son hablantes mapuche y siempre apoyaron las visiones de izquierda, especialmente a los que representaron la participación del campesinado, el desarrollo de los movimientos sociales y los trabajadores. Siempre consideraron que el gobierno de Salvador Allende fue el mejor para los campesinos y mapuches. Les dio acceso al crédito, oportunidades y desarrollo.

¿Qué les dirá a los mapuche que rechazan la institucionalidad chilena de la que usted será parte próximamente?

Justamente, muchos me señalaron que es difícil decir que nuestros hermanos sean parte de esta institucionalidad, que es el Congreso. Pero otros me señalaron que es la única instancia que tenemos para tener voz y voto que puedan transformarse en proyectos de ley. En el Parlamento no existen mecanismos de participación y consulta a los pueblos indígenas, por eso es importante estar allá. En esa instancia del Estado, los parlamentarios han sido quienes han decidido las políticas de los pueblos indígenas que, en cambio, debieran planearse desde los propios representantes de los pueblos indígenas. Han fijado presupuestos indígenas insuficientes y han incorporado glosas al fondo de tierras y aguas de Conadi, lo que burocratizará y hará más difíciles las reivindicaciones de tierra. La institucionalidad no ha dado respuesta a las demandas históricas de los pueblos.

¿Cómo evalúa el rol de la Conadi en la recuperación de tierras?

No ha tenido un presupuesto suficiente para responder a las reivindicaciones de los pueblos indígenas. Los recursos eran insuficientes para la cantidad de tierras que se requieren restituir, especialmente en el caso del pueblo mapuche. Además, es insuficiente para restituir los derechos de agua y de adquisiciones de derechos de agua de los pueblos indígenas.

¿Qué le pareció el proceso que se dio con la Constituyente indígena?

Independientemente de que se logró vivir un proceso de participación interesante, las discrepancias y las diferencias estuvieron en las medidas que el gobierno planteó consultar. El ejecutivo no acogió lo que los pueblos indígenas plantearon, por ejemplo, determinar los territorios que definen los pueblos indígenas o cuál sería la forma de desarrollo de estos territorios.

Eso no sé si ocurre porque le tienen miedo a perder la continuidad del gobierno o tocar los intereses económicos que afectan tanto el territorio donde se asientan nuestros pueblos indígenas.

¿Usted buscará las alianzas con estos legisladores que se han pronunciado a favor del pueblo mapuche?

Exacto, pero la representatividad la seguirán teniendo los representantes de los pueblos indígenas. Por lo tanto será muy necesario que nos apoyemos. Habrá que ver cuáles son las demandas de los pueblos, como la vivienda, infraestructura, los temas de los derechos y las reivindicaciones territoriales.

¿Qué modelo de plurinacionalidad le gustaría aplicar en Chile, con qué grado de autonomía?

Primero hay que decidir el territorio de los pueblos indígenas, discutido con los propios pueblos. Luego hay que ver la forma de desarrollo de estos pueblos. El Estado y los gobiernos tendrán que reconocer que los pueblos indígenas preexistían antes de la instalación del Estado chileno. Se asustan cuando escuchan ‘ser nación mapuche’ y se preocupan porque no han considerado a los mapuches preexistentes. Los pueblos tienen claridad respecto al modelo que quieren. Si bien todos somos pueblos indígenas, cada uno tiene una forma distinta de desarrollo, según su forma de espacio territorial.

¿Qué opina de la Ley Araucanía propuesta por Michelle Bachelet?

Al escuchar a los representantes del pueblo mapuche en La Araucanía, nos damos cuenta de que no hubo participación de las instituciones representativas del pueblo mapuche en la propuesta. En segundo lugar, lo que se acordó no fue un consenso del pueblo mapuche en La Araucanía. Tercero, el presupuesto que se aportó es insuficiente para lo que los pueblos indígenas requieren. Se juntó al gobierno, a la Iglesia y a varios actores pero sin la participación de los representantes de los pueblos. Eso trae dificultades, y finalmente tampoco [los mapuche] se hicieron cargo de lo que hizo el gobierno. Simplemente, rechazaron las medidas. Y ahí luego la derecha, y algunos parlamentarios de izquierda, sugirieron que no se siguiera avanzando con las reivindicaciones territoriales porque son las que generan conflicto.

¿Cómo observa el actuar de la Fiscalía y de Carabineros en la zona de La Araucanía, a propósito, sobre todo, del caso Luchsinger Mackay y otros como la Operación Huracán o el Caso Iglesias? 

Los procesos han sido muy dilatadores y terminan afectando mucho a las familias y a quienes intentaron procesar. Hay que pensar en el tiempo en que han estado privados de libertad y que, finalmente, no han encontrado que fueran culpables. Eso es muy lamentable cuando se los ha tratado de esa forma. El tratamiento para ellos debiera ser distinto. Hay que generar un modelo distinto respecto al actuar del Ministerio Público, nadie está conforme no eso. Además, hay que recordar que la mayoría de estos episodios son a raíz de la defensa de sus tierras. No han sido justos estos procesos.

En este sentido, ¿qué opina de la forma de recuperar las tierras por la fuerza, con las tomas?

Las familias y comunidades hacen las tomas por excesiva demora de resolver su demanda territorial. Eso es debido a la falta de presupuesto. Los gobiernos no han revisado cuántos títulos de los que les pertenecían a las comunidades están en manos de forestales o de privados. La gente se va cansando y una forma de presión es a través de la movilización y de las tomas. Si tuviéramos claridad de cuánto presupuesto tenemos para avanzar durante este período, cuántos títulos que están a manos de las forestales se van a devolver a la comunidad y cómo se van a compensar a los particulares, podríamos acortar tiempos. Si al menos proyectamos en 10 o 20 años resolver la situación de La Araucanía, no existirían las situaciones de conflicto, como ellos lo llaman. Y no se tendría que aplicar la Ley Antiterrorista sólo porque las comunidades deciden reivindicar su derecho territorial.

¿Cómo avanzar en eso?

La política pública la tienen que decidir los propios pueblos, para eso hay un congreso nacional de la Conadi, que tendría que dialogar con los gobiernos. Pero los gobiernos no lo hacen, no le dan ninguna validez. Ningún presidente ha tomado en serio lo que han planteado los consejeros, menos han escuchado a las comunidades.

Los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría han respetado mucho a los poderosos en Chile, les tienen miedo. Esa discriminación, marginalidad y abuso con las leyes ha dejado a los pueblos indígenas sin posibilidad de desarrollo. Yo voy a provocar el debate porque sé que la ciudadanía tiene mucha claridad, sobre todo cuando uno escucha a los dirigentes.

Será la primer mujer mapuche en el parlamento. ¿Se declara feminista?

Como mujer mapuche, mi mirada no es tan feminista sino de dualidad, de complemento. Eso va en la mirada hacia las propias luchas de los diversos pueblos. Eso, sin desconocer y apoyando el trabajo y reivindicaciones que han hecho las mujeres para, por ejemplo, llegar a la participación política. Así que me declaro comprometida con el apoyo a todas las mujeres pero desde una mirada de mujer mapuche, hacia los pueblos indígenas, que esto es una dualidad, un complemento. Nuestra lucha pertenece a los pueblos indígenas.

Han habido también muchas mujeres mapuche discriminadas como el caso de la Machi Francisca Linconao. O el de Lorenza Cayuhan, que dio a luz engrillada…

No pueden haber más casos como estos. No puede volver a repetirse este tipo de discriminación mientras tenemos a otros que están en cárceles espectaculares. Ante eso es que pretendo ser una voz en el Parlamento.