Fue un partido trabado en Porto Alegre, con ambos rivales sin hacerse mucho daño en gran parte del partido.

Lanús, el pequeño conjunto argentino que se metió sorpresivamente en la definición por ser el mejor equipo de América, estaba haciendo su pega en Porto Alegre ante el poderoso Gremio, pensando sobretodo en la vuelta que se jugará en una semana en Buenos Aires.

Eso hasta que Cícero aprovechó una gran jugada colectiva: Pelotazo largo al área, pivoteo y remate de primera. 1-0 y la muralla que mostraba hasta el momento Lanús se quebró, a solo 6 minutos del final.

El partido continuó con su trámite, con el conjunto granate resistiendo los embates de los brasileños. Sobre el final, Lanús tuvo un par de oportunidades, pero se encontró con la feble resistencia del arquero Marcelo Grohe, que respondió cada vez que se le exigió.

Pero el final no podía ser sin polémica. Y esta involucra directamente a un chileno, el árbitro del partido, Julio Bascuñan.

Primero, el chileno no sancionó un claro penal a favor de Gremio sobre el final, como tampoco expulsó a Jailson y dejó sin la revancha al argentino Diego Braghieri, que defiende a los brasileños, por una dudosa amarilla.

Todo esto pese a que la Conmebol desembolsó 850 mil dólares para que los partidos de la final tuvieran la asistencia del VAR.

Los polémicos minutos finales

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