No soy el multimillonario Leonardo Farkas. Siempre me confunden con él, en cualquier actividad. Hasta me piden plata. Pero no. Soy el diputado Daniel Farcas, perteneciente a una izquierda moderada como el Partido Por la Democracia (PPD) que lamentablemente no está afianzada en la sociedad chilena, pero que sigue representando los valores que nos llevó a luchar contra la dictadura, aunque con una visión distinta a la izquierda trasnochada del Frente Amplio.

Llevo cuatro años representando a Huechuraba, Renca y Conchalí en el Congreso, pero sigo siendo la misma persona porque soy, consciente que esto es transitorio. Me levanto todos los días a las 6.30 de la mañana, y los lunes y viernes voy a dejar a una de mis hijas al colegio y a la mayor a la Universidad Católica. Reparto mi tiempo entre las actividades del parlamento, las visitas a consultorios, clubes deportivos o ferias libres.

Soy judío y sí tengo problemas por defender el derecho a existir de Israel, porque hoy es una causa impopular. Los medios reivindican el legítimo derecho de Palestina de ser un Estado, pero no condenan el terrorismo y hace que sea una causa muy compleja. Pero dejo en claro que no he tenido problemas éticos por mi religión, no tengo conflictos con las iniciativas valóricas del Gobierno.

En lo político mi familia es súper heterogénea, tengo cercanos que son detenidos desaparecidos y un tío ligado a la dictadura como el ex ministro Sergio Melnick, con quien no tenemos una relación estrecha. Él quería que los carabineros nos llevaran presos, porque nos tomábamos la escuela en mi época de dirigente estudiantil en la Universidad de Chile. Y así fue, estuve detenido por tres semanas.

A propósito, soy un diputado inserto en la política desde la universidad. De hecho, compartí en mi periodo universitario con Marco Antonio Núñez (PPD), Alfonso De Urresti (PS), Guido Guirardi (PPD), Sergio Espejo (DC) y Álvaro Elizalde (PS), además de Sergio Aguiló (IND), Fulvio Rossi (ex PS) y Claudio Orrego (DC) quienes también eran líderes estudiantiles. Tenemos un grupo que llamamos “La Familia” con Carolina Tohá, Marco Núñez, Mahmud Aleuy y Álvaro Elizalde, quienes éramos militantes de la Izquierda Cristiana. Fue una generación maravillosa, y tengo el honor de tener amigos transversales de distintas bancadas.

Con el PC y el Frente Amplio sí que no

Tengo bastante cercanía con Juan Luis Castro (PS), Claudia Nogueira (UDI), Gonzalo Fuenzalida (RN), Alberto Robles (PR) y Yasna Provoste (DC). En todos los partidos, menos en el Comunista y Frente Amplio, ahí sí que no. Ellos mienten descaradamente, quieren arreglar todo con subir los impuestos y ya hemos visto cómo terminó Venezuela. Llega incluso a lo absurdo y llegué a la convicción de que la centroizquierda debe tener un debate intenso con lo que realmente queremos.

He tenido diferencias con integrantes del PC y del FA. Sabemos que la política está desacredita y es por los Jackson y Boric que hacen ver a los políticos como unos parásitos con el discurso de cuánto ganamos. Yo tengo un patrimonio que me permite vivir sin la dieta, pero es una estupidez reducirla.

Tenemos una visión distinta del mundo, porque ellos (PC y FA) no entienden la diferencia entre la violencia que reciben las personas víctimas de robos y está al lado de quienes los cometen, a propósito del control preventivo de identidad que ha sido mi principal bandera de lucha. Yo debo velar por mi distrito, y me exigen mayor seguridad.

El control preventivo de identidad fue uno de mis mejores proyectos porque da cuenta de que la izquierda no puede quedar ajeno a este tema, entendiendo el trauma que existe desde la dictadura con Carabineros. También está la Ley Santiago, que castiga a quienes agreden a niños y adultos mayores, fue una iniciativa muy linda.

Para ser realista también tengo muchos otros proyectos malos, como la ley que buscaba prohibir el uso de saleros en mesas de restaurantes, sancionar el uso de audífonos en las calles o la protección a meteoritos. Aunque no sé si son malos, pero sí fueron mal comunicados por lo que caerán en el olvido.

Gabriel Silber, mi mejor amigo

Pero todo lo anterior tiene relación directamente con la política, y cuando existen diferencias son por lo mismo. Ahora bien, debo manifestar mi aprecio hacia Gabriel Silber (DC), a quien considero mi mejor amigo. Nos queremos mucho y además pensamos de manera muy similar. Además, soy padrino de su hija, así que hay un vínculo muy cercano.

Fueron cuatros años muy lindos, de muchas experiencias. Pero no continúo y una de las razones es mi familia, me lo impidió. Mi vida es compleja, todo lo que es familia queda para después. Los niños me lo han criticado bastante. Uno termina postergando todos los eventos familiares; reuniones de apoderados, viajes de estudios, navidad, año nuevo o cumpleaños. Yo siempre estuve dispuesto a hacerlo, aunque ellos no.

Para un diputado comprometido como yo, la política es estar en terreno los siete días de la semana. Lo cierto es que la política quedará fuera de mi día a día, pero no descarto volver más adelante, con un periodo más quedaría satisfecho. ¿Para el futuro? No descarto la agricultura, me gusta el campo y los animales. Me gustan los perros.