La campaña #MeToo provocó una lluvia de denuncias públicas de mujeres de todos los ámbitos que sufrieron acoso y abuso sexual. Después del mundo del cine y las grandes producciones de Hollywood, la ola de pronunciamientos de las mujeres llegó también al mundo del deporte.

La semana pasada fueron las gimnastas que vivieron los abusos del ex médico de la selección de gimnasia de EEUU, Larry Nassar. Ahora fue la tenista Jelena Dokic, quien contó su experiencia a través de una autobiografía y una entrevista en la BBC.

Dokic, quien llegó a ser la número cuatro mundial, revela que sufrió años de abusos físicos y mentales por parte de su padre Damir, quien la entrenó desde chica.

La australiana nacida en Yugoslavia, de 34 años, explicó que la relación con su padre fue normal hasta que comenzó a jugar al tenis a los 6 años, cuando empezaron todo tipo de abusos. Pese a ello, logró ascender en el mundo del tenis y a los 16 años, en 1999, le ganó en Wimbledon a la entonces número 1 del mundo, la suiza Martina Hingis, y un año después se metió entre las cuatro mejores del tercer Grand Slam del año al caer en semifinales.

“Eso debería haber sido uno de los mejores momentos”, dijo Dokic, “pero después del partido mi padre pensó que yo era una vergüenza y no me permitió volver al hotel“. Y explicó: “Tuve que quedarme en Wimbledon en el salón de jugadores esa tarde y esa noche e intentar dormir allí. Me escondí esperando que nadie me fuera a encontrar, pero los limpiadores lo hicieron a las 11 de la noche. Tuve que buscar otro lugar donde dormir por la noche, sin dinero, sin tarjeta de crédito, nada”.

Dokic lamentó que pese a que todo el mundo se daba cuenta del comportamiento de su padre, nunca nadie le dijo ni le preguntó nada.

En el libro Unbreakable (Irrompible), que se publicará en enero, Dokic cuenta que consideró suicidarse: “Sentí que todos estarían mejor si yo no estaba aquí. Todo lo que quería era tener una vida normal y poder jugar al tenis en paz.” La deportista narró que fue golpeada con un cinturón de cuero, recibió patadas en las espinillas por no entrenarse bien y que solía quedar magullada y ensangrentada.

En 2009, Damir fue encarcelado por amenazar al embajador australiano en Serbia con una granada de mano. El mismo año Jelena regresó al circuito después de haber jugado un solo Grand Slam entre 2005 y 2008, ya que su ranking había caído al puesto 621. Terminó retirándose en 2014.

A pesar de sus intentos, ella y su padre no están en contacto: “Intenté reconciliarme con él algunas veces a lo largo de los años y simplemente no ha sido posible. Es difícil comunicarse con alguien que piensa que no ha hecho nada malo y no ha mostrado ningún remordimiento“.