El gran año de la llamada “centro izquierda” fue 1993. En la elección de diputados, la Concertación obtuvo 3.730.000 y el Partido Comunista 330.000. Sumados sobrepasaron los 4 millones de preferencias. Esa votación nunca se volvió a repetir.

En 2005 la Concertación, luego de bajas constantes, tuvo una recuperación: 3.400.000 votos. El PC obtuvo 340.000. La suma de ambos alcanzó 3.740.000 sufragios.

Desde 2005 hasta ahora la Concertación bajó de 3.400.000 votos a algo más de 2.000.000. Si le se suman los del PC el total es de 2.300.000, aproximadamente.

Se trata de una pérdida de votantes de 1.440.000 personas. Nada menos.

El PDC bajó de 1.750.000 (1989) a 1.370.000 (2005) y 600.000 (2017).

El PPD pasó de 780.000 (1989) a 1.000.000 (2005) para caer a 370.000 (2017).

Radicales, socialistas y comunistas mostraron cierta estabilidad, si bien disminuyeron sus votantes.

¿Cómo interpretar estas cifras sin refugiarse en la ambigüedad de los porcentajes? Lo que los números indican es que la principal responsable, si bien no la única, respecto a un eventual triunfo de la derecha en las presidenciales próximas es la Concertación. Por eso, como ha dicho Beatriz Sánchez, cargar a los votantes del Frente Amplio con la responsabilidad de un eventual triunfo de la derecha es equivocado.

Las cuentas son claras, pero no liberan al Frente Amplio y a cada uno de sus partidarios de la responsabilidad política por la forma en que, en un sentido o en otro, decidan enfrentar la segunda vuelta presidencial.


Socialista independiente