La mañana de este martes, Carla Gónzalez Aranda (19) apareció por primera vez ante los medios para referirse a su decisión de cambiar su sexo y nombre legalmente, luego del proceso de tránsito de género que inició hace dos años, y que fue comunicada de forma pública por el Movimiento de Liberación e Integración Homosexual (Movilh).

Carla es hija de Marcela Aranda –la activista evangélica que se hizo conocida como la vocera del llamado “Bus de la Libertad” que promovía mensajes transfóbicos– y apareció a las 11.30 en punto junto a Rolando Jiménez, ex líder y figura emblemática de la organización, para responder las preguntas del numeroso grupo de periodistas de noticieros y matinales que llegó hasta la sede del movimiento y llenó de cámaras y micrófonos sus pequeñas oficinas.

“Más que nada quiero aclarar que Movilh no me está usando, solamente quería hacerlo publico para poder brindar apoyo a todas las personas que están pasando por una situación parecida de que se puede salir adelante sin importar las circunstancias“, fueron las breves palabras de Carla al comienzo del punto de prensa, en la que participó visiblemente nerviosa y con declaraciones escuetas, y que luego reiteró a lo largo de su intervención.

“¿Te sientes apoyada por tu familia o te sientes sin familia?”

Si bien era un tema era inevitable de abordar, en la ocasión le llovieron las preguntas sobre su relación con su madre, muchas de ellas cruzando los límites de la privacidad y respeto. “¿Cuánto incidió el Bus de la Libertad en tu decisión?”, “¿Qué te generaba escuchar las declaraciones de tu mamá?”, “¿Estás enemistada con ella?”, “¿Sientes algo por ella?”,”¿Te sientes apoyada por tu familia o te sientes sin familia?”, “Tu madre hablaba de amor todo el tiempo en su carta, ¿pretendes reconciliarte con ella?”, ¿Por qué decides hacer esto público de esta forma sabiendo que a ella le puede afectar en lo personal?”, fueron algunos de los enunciados que se repitieron en reiteradas ocasiones.

Carla evitó profundizar, pero contó que hace tres años le comunicó de su identidad transgénero y ella reaccionó “de manera peculiar”, que no tienen contacto desde la misma fecha, que fue su decisión alejarse, que la considera su progenitora pero no su familia, que le hace sentir mal que se refiera a ella en masculino y la nombra como “la Marcela”. A pesar de eso, en la ocasión se le insistió sobre si quería mandarle algún mensaje a través de las cámaras y en cuánto esa situación le dolía.

Escupir al cielo y que te caiga en la cara

Uno de los momentos que rayó en lo ofensivo fue cuando uno de los periodistas en el lugar preguntó: “Carla, ¿te has dado cuenta que que te estás convirtiendo en una especie de referencia–y disculpa que ocupe este lema tan coloquial– de “escupir al cielo y que caiga en la cara”? Cómo tu madre trajo un bus a Santiago cuando su hija está en esa situación, ¿eso te duele?”. La joven señaló que no sabía qué responder a eso, pero aseguró que estaba bien ahora gracias al apoyo de su pareja, la familia de ella y sus amigos.

En la instancia hubo intentos por abordar su proceso de tránsito de género y el respectivo cambio legal –que fueron sofocados ante las incesantes preguntas por la relación entre Carla y Marcela–, y que en algunos casos evidenciaron el escaso manejo de los periodistas en las temáticas relacionadas con las diversidades sexuales y de género, como las interrogantes sobre si desde su familia hubo intentos por “sanarla” o “mejorarla”, o si pensaba que las personas nacen neutras o heterosexuales.

Del mismo modo, las intervenciones de Rolando Jiménez que apuntaron a las necesidades de las personas trans en la normativa –mencionó la urgencia de la ley de identidad de género y en algunas ocasiones hizo ademanes a Carla de que no respondiera ciertas preguntas–, molestaron a uno de los presentes, quien insinuó que la estaba pauteando. “Rolando, de cara al país, ¿por qué no dejas que ella se exprese y dé sus puntos de vista sobre lo que se le pregunta?”, gritó uno de los reporteros, ante lo que Jiménez respondió que algunas de las preguntas eran “intrusivas y tienen que ver con su vida privada“.