Estos días, en el marco de la semana de homenaje al Ballet Azul, Azul Azul lanzó un bonito video en el cual jugadores destacados de la época le enseñan a un grupo de niños el “espíritu de la U”, destacando los valores de la inclusión y pluralidad características del bullanguerismo. “La U somos todos” es la frase que escogieron los creativos de la concesionaria para sintetizar lo que buscan transmitir.

Creo que para cualquier bullanguero es difícil discrepar con lo mostrado en el video. Efectivamente, la inclusión y pluralidad son de los valores más lindos que caracterizan a la U, y deben potenciarse. Lamentablemente para el hincha, esta no es más que otra muestra de inconsecuencia de parte de Azul Azul. Para ellos, la U no somos todos. La U no son lxs camaradas con derecho de admisión, ni lxs que reciben la represión policial en el estadio o los banderazos. La U no son las mujeres, sistemáticamente dejadas en segundo plano, tanto jugadoras como hinchas. Tampoco éramos todos cuando su discurso era dividir entre el hincha de bien y el “delincuente”.

Para Azul Azul, la U nunca vamos a ser todos. Por algo privatizaron el club, dejándolo en manos de quien tenga la mayor capacidad adquisitiva. Las asambleas de socios fueron reemplazadas por juntas de accionistas y las elecciones de directiva reemplazadas por designaciones arbitrarias. El modelo de sociedades anónimas deportivas es, por construcción, plutocrático. Es decir, diametralmente opuesto a la inclusión y pluralidad que dicen promover.

Bonito video de Azul Azul, pero no nos engañemos: para ellos, la U no somos todos. Nunca lo vamos a ser. Y me quedo con otra frase para sintetizar el bullanguerismo. La U es su gente. Aunque tengan la concesión del club, los derechos federativos y el arriendo de los símbolos, nunca van a ser la U. Nunca van a ser la U que se vive día a día, en los distintos piños u organizaciones. Nunca van a ser la U que se vive en los campeonatos que se juegan cada fin de semana en distintos barrios a lo largo de todo Chile. Tampoco la de las fiestas de aniversario de la U, cenas de homenaje a ex jugadores, días del niño, escuelas populares o navidades azules. La de la gente que trabaja toda la semana para que el domingo haya carnaval en la cancha y la que organiza actividades a beneficio de camaradas que lo necesiten. La de las miles de iniciativas que brotan cotidiana y desinteresadamente a partir del bullanguerismo. Ese es el espíritu de la U. Eso es no solo inclusión y pluralidad, sino que también perseverancia, aguante y camaradería.

Nosotros somos la U, y aunque hoy el club esté secuestrado por el poder político-económico, no vamos a descansar hasta recuperarlo. En el intertanto, seguiremos haciendo club y demostrando, día a día, que la U es su gente.