Fue el 29 de noviembre de 1947 cuando la Asamblea General de la ONU tomó la decisión de dividir Palestina en dos territorios, determinación que gatilló uno de los conflictos más largos de la historia que todavía hoy enfrenta a ambas poblaciones de forma asimétrica, y que no vislumbra una resolución próxima. 

La Resolución 181 sobre el Plan de Partición de Palestina que se dictó hace 70 años dividió el territorio en dos estados, y se planteó como solución para los millones de refugiados y refugiadas judías que quedaron sin hogar tras el fin de la Primera Guerra Mundial y que se vieron especialmente afectados por el Holocausto.

De hecho, la determinación fue especialmente generosa con dicha comunidad: se determinó que el Estado de Israel representara el 56,5% del territorio mientras que los palestinos se quedarían con el 43,5%. Ello a pesar de que la población palestina representaba el 68% de los individuos en el territorio (casi 1,2 millones de personas) mientras que las y los judíos sumaban el 33% (553.000 personas).

Lo anterior se empezó a fraguar 30 años antes, cuando el imperio británico prometió al movimiento sionista la creación de “un hogar judío en Palestina” a través de la Declaración Balfour. A ello se sumó el soporte de Estados Unidos y el lobby sionista que presionó a estados pequeños como Filipinas, Haití y Liberia para que votasen a favor del Plan de Partición. De este modo, la determinación de 1947 se adoptó con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones.

Foto: Plan de Partición de Palestina (1947)

Gracias a la determinación, el 14 de mayo de 1948 se conformó el Estado de Israel con la declaración de independencia del líder sionista David Ben Gurion; mientras que, a pesar de que la resolución establecía dos estados, el Estado palestino aún no existe.

Los líderes palestinos y los gobiernos árabes se opusieron a la propuesta porque no se le consultó a la población del territorio, por lo tanto, se violaba la Carta de Naciones Unidas en la que se reconoce que todos los pueblos tienen derecho a decidir sobre su destino (principio de autodeterminación).

Tras la aprobación estalló una ola de ataques y enfrentamientos entre árabes y judíos. En 1948, el día después de que Gran Bretaña retirara sus tropas de la región, estalló la primera guerra entre las dos poblaciones del territorio Palestino, que finalizó con Israel controlando ahora el 78% del territorio.

Desde entonces han transcurrido ocho guerras, dos intifadas, un muro y más de 50.000 muertos. Y a pesar de que han transcurrido 50 años, el conflicto entre ambas comunidades aún no vislumbra un final.