Pidiendo perdón a los alumnos afectados y acusando una tergiversación de los hechos que en 2012 destaparon el escándalo de la Universidad del Mar y su posterior quiebra es que el ex rector del establecimiento, Héctor Zúñiga, se refirió a la decisión de la justicia –que se conoció el pasado martes– de cerrar la investigación por lucro y liberar de los cargos a sus ex controladores.

“La verdad siempre triunfa, y esto certifica que lo que se había empezado a decir sobre la Universidad del Mar y sus fundadores carecía de fundamento”, afirmó en conversación con La Tercera, donde agregó que “el 90% de los alumnos era proveniente de la educación pública y dejaron de pagar cuando se les dijo que todos los controladores de las universidades eran ladrones. Eso fue el germen de la situación deficitaria“.

Zúñiga además criticó que se haya ignorado el proyecto educativo del plantel y que se haya ignorado sus cualidades, como que “era un aporte a la sociedad porque tomaba en cuenta los déficit cognitivos que los alumnos traían. Ese modelo permitía dar el salto y hacer profesionales con alumnos que tenían 450 puntos”.

De este modo, afirmó que su mayor falencia fue “no haber tenido soporte profesional en comunicaciones”, y se dirigió a los estudiantes afectados, a quienes señaló que quienes “no son los dirigentes, ni los que gritan en la calle, les pido perdón por lo que involuntariamente pudo haberse transformado en errores que generaron trastornos familiares importantes“.

Desorden en la deuda e intentos de embargo a ex alumnos

“Me parece impresentable que el Poder Judicial se escude en estos argumentos para tapar la mayor estafa educacional en la historia de este país, que es la Universidad del Mar”, afirmó Susana Giacaman (34), quien fue alumna y dirigente estudiantil en la Universidad del Mar, y que intentó continuar sus estudios en la Arcis.

En conversación con The Clinic, la joven afirmó que el fallo se debió a que “no hubo voluntad de la Fiscalía de seguir investigando”, y que tras él, “seguimos en la ruleta rusa de la educación. Independiente de donde yo elija estudiar, siempre existe el peligro de que pueda quebrar, como cualquier empresa corriente. Y esto es porque ni el ejecutivo, ni el legislativo, se han preocupado por llegar a una definición del delito de lucro, que es el colmo”.

Giacaman recordó que en 2016, Héctor Zúñiga aceptó los cargos por soborno y lavado de activos que se le imputaban por el caso del fraude en la Comisión Nacional de Acreditación (CNA).

Además, cuenta que la situación que quedó para los estudiantes especialmente crítica, ya que “hay un desorden tremendo, nadie sabe específicamente lo que debe“, y agrega que muchos han sufrido intentos de embargo luego de que la universidad los ingresara a Dicom y fueran pasados a cobro judicial.