Salvador Nasralla, que se dio por ganador de los comicios del domingo tras lograr un 44,3 por ciento de los votos a favor (con más de 60 por ciento escrutado) al frente de la coalición opositora de izquierda Alianza de Oposición a la Dictadura, explicó en una entrevista con La Tercera los vínculos que mantiene hasta hoy con Chile y cómo llegó a conocer al dictador.

Nasralla, de 64 años, es hijo de madre chilena, aunque creció en el seno de una familia de origen libanés, que lo envió a cursar sus estudios superiores a Chile. En Santiago, estudió ingeniería civil con mención en construcción en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en el Campus San Joaquín, desde 1970 hasta 1976. “Fue un momento muy importante de mi vida, muy bonito. Recuerdo las playas, Zapallar, Cachagua, Viña del Mar, haber esquiado en Farellones, Portillo. Me encantan los porotos granados y el pastel de choclo”, explicó en la entrevista.

El eventual presidente de Honduras fue testigo del golpe de Estado contra Salvador Allende, y experimentó también los efectos de la dictadura militar. Sin embargo, su coincidencia con Pinochet llegó más tarde y a través de su desempeño profesional como periodista, lo que le permitió viajar a Chile 25 años seguidos para cubrir el Festival de Viña del Mar.

En uno de estos viajes, en 1984, consiguió la entrevista en La Moneda  gracias a su amistad con el hijo del dictador, Marco Antonio Pinochet. “Me aproveché un poco de la amistad de Marco”, confesó. La relación entre ambos se inició cuando Nasralla le hizo clases de preparación para la Prueba de Aptitud Académica en los 70. Sobre su vínculo actualmente precisó que “con Marco Antonio sólo hablamos cuando yo voy a Chile, no hay una relación permanente”.

Nasralla detalló que la entrevista a Pinochet no fue política, sino que la hizo “por la curiosidad”. “Le pregunté cosas sobre la democracia, nada muy trascendental. Cuando la traje a Honduras, en realidad nadie la quería pasar. Me dijeron guárdela, y la tengo casi como una cosa anecdótica”, relató.

Preguntado por su preferencia por los líderes regionales, respondió que no tiene ninguno, y agregó: “Como yo tuve la oportunidad de ver en Chile justo cuando entró el señor Pinochet, vi la situación en la que estaba el país, que era muy mala y vi cómo los economistas de su gobierno lograron rescatar económicamente el país”. Aunque aclaró que no admira a Pinochet, aseguró que Chile experimentó “un notable cambio de un país empobrecido donde hacíamos cola para todo, y a partir de las medidas económicas que toma [Pinochet] se convierte en una potencia latinoamericana”.

Nasralla, quien no se define ni de derecha ni de izquierda, ya había concurrido a las elecciones presidenciales hondureñas en 2013 con un conglomerado que él mismo fundó, el Partido Anticorrupción (PAC), y obtuvo un 13,4 por ciento de los votos.

Hasta este jueves no serán oficiales los resultados porque, según los datos con los que cuenta el Tribunal Supremo Electoral, los votos que se han escrutado corresponden a las zonas urbanas, y aún faltarían los votos de las zonas rurales que, según se pronosticaba, apoyarían a su rival, Juan Orlando Hernández.