Si hubo un gran derrotado en las elecciones presidenciales, fueron las encuestas.

Intentaron predecir el escenario electoral con un amplio triunfo para Sebastián Piñera y votaciones menores para Beatriz Sánchez y José Antonio Kast. Mientras encuestas como CEP y Cadem predecían sobre el 45% para el ex presidente, menos de un 10% para la periodista y una votación menor para el diputado, la realidad mostró algo muy distinto: Piñera no superó el 36%, Beatriz Sánchez dio la sorpresa con un inédito 20% y Kast se metió en la imagen con un no menor 8%.

Hoy Ciper publica un reportaje donde analiza el fenómeno de las encuestas y sus intereses. Por ejemplo, Cadem, de propiedad de Roberto Izikson, quien trabajó en la Secretaría de Comunicaciones en el gobierno de Sebastián Piñera y que tiene importantes negocios con actores empresariales que se han cuadrado con su apoyo a la candidatura del ex mandatario.

La Sofofa, la Asociación de AFP, la Asociación de Isapres, la Cámara Chilena de Construcción y la Asociación de Alimentos y Bebidas son importantes clientes de Cadem, utilizando la encuesta para incidir en el escenario político a través de la prensa.

Dese la Asociación de AFP, por ejemplo, se contrató a Cadem para una encuesta en medio del debate por el aumento del 5% de cotización. La medición decía que el 52% de la población creía que ese extra debía ir  a la cuenta individua, en contra de la propuesta del gobierno, que proponía que un porcentaje fuera a un fondo común que se repartirá de forma solidaria.

Con los resultados a la vista, fue un ex ministro de Piñera, Rodrigo Pérez Mackenna, ahora presidente de la Asociación de AFP, quien salió en la prensa asegurando que “la gran mayoría quiere que su pensión futura dependa de su propio esfuerzo, trabajo y sacrificio”.

Algo similar pasó con la Asociación de Alimentos y Bebidas, presidida por otro ex ministro de Piñera: Rodrigo Álvarez. Cadem dijo que el 56% de la población seguía comprando alimentos pese a los sellos de la Ley de Etiquetado de Alimentos, a la que la industria se opone duramente.

Con la información de la encuesta, Álvarez dijo a El Mercurio: “La Ley de Etiquetado no está cumpliendo con el objetivo para el que fue creada. No está educando ni generando una cultura de alimentación más saludable, ya que no está siendo un criterio de selección al momento de la compra”.

En cuanto al Estado, en siete años se han contratado las cinco encuestas más conocidas por montos que superan los 11 mil millones. Se desglosan así: $6.073.053.766 para Cadem por 116 encuestas; $3.800 millones para Adimark por 81 contratos; $508 millones para CERC-Mori por 44 contratos; $376 millones para Criteria Research por 34 contratos y $361 millones para la Universidad del Desarrollo por 6 contratos.

Metodología cuestionada

Cadem presenta su medición semana a semana, marcando muchas veces la pauta política del día lunes según sus resultados.

La medición se hace de una forma que es duramente criticada por otras encuestas, al no ser probabilística. “Cadem mezcla encuestas por teléfono y presenciales. No puedes mezclar muestras de esa manera, es un sacrilegio”, aseguró a Ciper Juan Forch, jefe de comunicaciones del comando de Guillier, quien realizó una encuesta propia del equipo de campaña que se acercó, como ninguna otra, a los números de la votación del 19 de noviembre.

Además, critica que la encuesta de Izikzon recoja datos en lugares como el Metro, práctica que no es probabilística. Para efectos electorales es un chiste metodológico. Tiene un tercio de sus casos sin aleatoriedad y usa teléfonos fijos cuando Chile tiene 23 millones de celulares”, dijo Marta Lagos de CERC – Mori.