Las cifras de aumento en un 37% de las nuevas infecciones por VIH en los últimos cinco años en nuestro país que recogió el Informe “Ending AIDS: Progress towards the 90-90-90 targets” publicado por el Programa Conjunto de Naciones Unidas contra el SIDA –ONUSIDA- en junio pasado, suscitó editoriales, programas de televisión en horario prime, reportajes al interior de esos noticieros eternos y declaraciones de las organizaciones sociales y ONG con trabajo en VIH y Sida como de académicos y médicos. La preocupación llegó hasta la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados que realizó dos sesiones con presencia de la ministra de Salud y el jefe del Programa Nacional de Control y Prevención del VIH-SIDA e ITS, cuyos resultados aún no están del todo claros.

Esta discusión, válida por cierto, no tuvo los ingredientes necesarios para clarificar una “Hoja de Ruta” que nos ponga a la cabeza de un proceso que culminaría, en primera instancia, el 2020 y finalmente el 2030. En eso hemos estado desde hace algunos años y tenemos claridad en cuales son aquellas estrategias que nos permitirían alcanzar las metas que hemos comprometido en los diversos foros desarrollados en la Región de Latinoamérica y el Caribe.

Y digo que nos pondría a la cabeza de ese proceso, porque las condiciones con las que cuenta Chile son para manifestarse positivamente en poder convertirnos en líder en la región en estos temas. Con un per cápita que alcanza los 25.000 USD, recursos propios financiando la respuesta nacional y un sistema de salud público que funciona de manera adecuada a las demandas de la población, no es utópico imaginar que podríamos hacer una diferencia significativa al 2020.

Pero esto implica volver a poner los temas importantes sobre la mesa de discusión. El “Llamado de Acción” del I Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el Continuo de Atención en VIH, realizado en Ciudad de México en 2014, nos convocó a realizar las “Cascadas del continuo de la atención en VIH” en cada uno de los países de la región, con el fin de conocer las brechas internas para alcanzar el “90-90-90”, a una revisión de los Modelos de Atención y una simplificación de los esquemas de tratamiento de acuerdo a las directrices de la OMS y expandir, en colaboración con la sociedad civil, el acceso a la prueba de detección del VIH mediante la aplicación de estrategias diversificadas en diferentes escenarios.

Luego vendría el énfasis en la Prevención Combinada (II Foro LAC en la ciudad de Rio de Janeiro) comprometiéndose los países de la región en reducir al 2020 en un 75% las nuevas infecciones y 90% al 2030; así como aumentar el acceso a la prueba de VIH en población gay, HSH y trans; e implementar pilotos sobre PrEP en 10 países.

Una “Acción Acelerada para alcanzar un 2030 sin SIDA” alineado con las Metas del Desarrollo Sostenible implica un aumento de los recursos fiscales, en momentos que la cooperación internacional (Fondo Mundial de Lucha Contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis y agencias de cooperación como PEPFAR, HIVOS, etc.) está retirándose de la región. El aumento sostenido de la cobertura de tratamientos que ha experimentado la región se puede ver comprometida si no se aumentan los recursos nacionales.

AIDS Healthcare Foundation, la más grande ONG de lucha contra el VIH-SIDA ha levantado la campaña “Raise the MIC” para rebajar las variables de clasificación de los países, dado que el Banco Mundial sitúa a un país como de ingreso medio a quien tiene un per capita de US $2.76 por día, lo que implica se catalogado como ilegible para recibir cooperación internacional,

A principios de noviembre, Port-Au-Prince, la capital de la República de Haití, acogió el III Foro LAC en donde se debatió la sostenibilidad de la respuesta a la epidemia de VIH. El documento final, entre otros puntos, recomienda a los países de la región el aumento de la financiación interna y la aplicación de respuestas más eficientes y eficaces al VIH dentro de un contexto social y más amplio de la salud, alineada a la “Estrategia para un Acceso y Cobertura Universal a la Salud” de la OMS.

El reciente Informe “Prevención de la infección por VIH bajo La Lupa” de la OPS/OMS muestra cifras halagadoras del impacto de tratamiento en la disminución de la mortalidad por VIH así como la disminución de la transmisión vertical; lamentablemente las nuevas infecciones no han disminuido y son pocos los países que han implementado la Prevención Combinada como estrategia nacional.

Los desafíos están claros: Uno de ellos es que debemos aumentar el acceso a la prueba de VIH, principalmente en las poblaciones claves, al tiempo que hacemos los esfuerzos en la vinculación de las nuevas infecciones al sistema de salud. En el caso de nuestro país, una normativa restrictiva respecto del uso del test rápido por parte de personal capacitado impide avanzar en la dirección señalada. Esperamos que ese cambio de norma, según lo ha declarado el Ministerio de Salud, permita el testeo en espacio abiertos cuidando la vinculación y seguimiento de las personas que sean reactivas a la prueba de VIH.


Coordinador de AHF Chile