El presidente de Argentina, Mauricio Macri, asumió este jueves la presidencia del G-20, el grupo de los 19 países más industrializados del mundo más la Unión Europea. No ha hecho ningún mérito para ello, sino que la decisión se tomó hace años y se implementa de forma rotatoria. Pero el mandatario lo aprovechará a fondo.

De partida, Macri organizó un gran acto para celebrar el inicio del mandato argentino, que concluirá en una cumbre de presidentes en noviembre de 2018. El presidente calificó de “histórico” el momento en el que Argentina se convierte en el primer país sudamericano en presidir este organismo y prometió utilizarlo para colocar a su país en el primer nivel mundial y para dar importancia también a América Latina. “Queremos ser la expresión de toda una región, no solo de nuestro país, vamos a poner en el centro del G-20 esta región en desarrollo”, aseguró. Y agregó: “Vamos a poner al país en un lugar relevante en el mundo. El mundo nos tiene confianza porque estamos en el camino correcto”.

El gobierno argentino organizará 50 reuniones en nueve ciudades del país. Algunas ya empiezan este mismo fin de semana en el paraíso de Bariloche, aunque la cumbre de presidentes será en Buenos Aires. Hasta 20.000 personas viajarán a Argentina para distintas reuniones.

Macri logró un gran apoyo internacional a su política económica, distanciándose de su antecesora Cristina Fernández de Kirchner. Desde que llegó al poder empezó a recibir visitas de líderes internacionales que no habían pisado nunca estas tierras mientras estaban los Kirchner, como la canciller alemana Angela Merkel, el presidente de EEUU Barack Obama, o el entonces presidente francés, François Hollande.

El G-20 de este año se centrará en tres ejes: El futuro del trabajo, infraestructura del desarrollo y un futuro alimentario sostenible. Tres temas en los que Argentina puede mantener un papel relevante ya que tiene con una controvertida reforma laboral en marcha, un gran plan de infraestructuras que pretende impulsar a economía que aún no termina de recuperarse y un campo fértil y muy rentable gracias a la tecnología que produce alimentos para 400 millones de personas.

En la interna, Macri pasa ahora por un buen momento, tras las elecciones legislativas que le dieron una clara victoria.