Luego de pasar la efervescencia triunfalista del domingo 17 de diciembre en la que fueron derrotados los centros de estudios de opinión pública, los dinosaurios políticos de la vieja Concertación, y la soberbia del partido que siempre se creyó el cuento de ser el más preponderante  dentro de la concertación; y tras constatar el aumento de un tercio de la bancada comunista y la sorprendente votación del Frente Amplio, lo que le valió que su candidata haya quedado a tan sólo dos puntos porcentuales de Alejandro Guillier, y a su vez, haber elegido veinte diputados y un senador. Días más tarde, con la mente fría y a través de un análisis detallado de la elección compruebo que lo que parecía un triunfo, podría ser derrota.

El tablero sigue siendo el mismo, es decir, tiene las mismas 64 casillas en términos porcentuales. No obstante, ha variado en la cantidad de votantes. Todo el mundo, en cambio, habla sin conocer los números ni la historia electoral de los últimos 27 años.

Asimismo, cuando todos creíamos que esta elección por fin había derrotado a la desidia, los números se encargan de demostrar que estábamos equivocados, ya que ha sido la con menor participación desde el Plebiscito de 1988.

En la elección del pasado 19 de noviembre los votos válidamente emitidos fueron 6.514.516. Muchos tratarán de justificar esta baja debido al voto voluntario, pero la Ley Nº 20.568 comenzó a regir el 31 de enero de 2012, es decir, para las presidenciales del 2013 ya existía, y en primera vuelta  los que marcaron tendencia fueron 6.585.808, o sea, en este escrutinio se restaron 71.292 personas. Entonces, ¿En esta elección se logró entusiasmar a los jóvenes y a los que nunca han votado para que se sumaran a la denominada fiesta ciudadana?  Al parecer, asistieron los mismos de siempre e incluso 70 mil menos.

Si comparamos la primera vuelta del 2009 con la de ahora. La diferencia entre MEO y Sánchez fue de apenas 70 mil sufragios, sin embargo, como esta vez votaron  463.028 personas menos que el 2009, en términos porcentuales es casi idéntica. La diferencia entre ambas elecciones, en tanto, radica en las parlamentarias, y en este punto es muy meritorio el trabajo del FA, ya sea por su votación, como también por la representación de diputados alcanzada en la cámara baja (13%), quizás ni ellos mismos se lo esperaban, ya que una fuente de la coalición progresista, 5 días antes del escrutinio, me señaló “tenemos seguros 10 diputados”.

Ahora, si nos detenemos a analizar el resultado con la mente fría; se debe también a méritos, y por suerte, a errores de la Nueva Mayoría. Por un lado, el fin al binominal en abril de 2015, ley que fue promovida por esta coalición (Partido Comunista incluido), la bancada estudiantil y otros parlamentarios independientes. Con el sistema anterior, el FA habría  obtenido sólo 8 diputados. Y por otro lado, la decisión de la DC de levantar candidatura presidencial propia, lo que le significó que compitiera fuera de la NM y perdiera una decena de diputados.

En síntesis, los buenos resultados alcanzados por el FA se deben a la decisión política de agruparse y conformar una coalición para representar a los que siempre habían votado Concertación y NM, pero sin aprobar su política, sino, entregando un cheque en blanco por el miedo a la derecha y el pinochetismo. Por otro lado, se debió a la arrogancia e ignorancia electoral de algunos partidos de la NM (excluyendo al Partido Comunista que aumentó de 6 a 8 sus diputados), y especialmente, a la derrota de la DC, que quiso golpear aún más fuerte la mesa o volver al escenario de los noventa.

Lo que sí llama la atención, y es una derrota para la democracia, es que todo lo que se dijo que iba a suceder cambiando del sistema binominal al proporcional, no se produjo, en abril del 2015 la propaganda gubernamental señalaba: “con esta reforma electoral se establecen mayor representatividad, más parlamentarios para regiones, se asegura la representatividad femenina y se disminuyen las barreras para candidatos independientes”.

Más parlamentarios para regiones es obvio, pero ¿Se aseguró mayor representatividad femenina? La participación transversalmente es baja (salvo en el FA y el Partido Comunista), y apenas bordea el 20% de la totalidad de diputados. Candidatos independientes,  sólo fue electo Rene Saffirio, los otros se adscribieron a una lista y son un porcentaje muy menor.

A su vez, cuando todos creíamos que la derecha tendría menor representatividad en el parlamento, éstos nos demostraron que son expertos en estrategia electoral. El cambio de sistema no les provocó ninguna mella,  por el contrario, aumentaron el número de parlamentarios y, por otra parte, si se trata de tendencias al interior de lo que denominan “centro derecha”, hicieron desaparecer Amplitud, el ala progresista de su sector.

Volviendo a la partida, siempre y cuando la partida que se juega en la segunda vuelta presidencial es para derrotar a Piñera y al Pinochetismo, y no para pasarse cuentas políticas o ahondar en las diferencias ideológicas. Cómo hacer para ganarla.

Tras salir de la apertura con una clara ventaja de las blancas, en este caso la derecha. Cómo hacemos aquellos que no queremos a Piñera en el poder en estas tres semanas para, primero, alcanzar la igualdad en el tablero, y luego, derrotarlo el 17 de diciembre.

Lo primero es detenerse a analizar los números de la elección, no en términos porcentuales, sino en votos. En segundo lugar, hay que ponerse en el escenario más adverso, ya que si pensamos que la votación de la derecha tocó techo, esto no es cierto. Por último, y éste es el punto más importante, es que todos los partidos y coaliciones que no son de derecha deben realizar una jugada tipo gambito, es decir, un sacrificio importante con el fin de ganar esta partida, ya que tanto en el ajedrez como en la política, y la historia electoral refuerza esta tesis, para derrotar al rival se necesita dominar el centro, y esto también vale para la derecha.

Si nos detenemos a analizar los dos primeros puntos, debemos sumar la votación obtenida por Piñera y Kast en las elecciones, lo que arroja un total de 2.939.900 votos, y difícilmente habrá fuga hacia el candidato Guillier. Además, hay que considerar que no es su votación más alta. Para las primarias del 99 Lavín sacó 3.352.199 sufragios, y en segunda subió a 3.495.199. En las presidenciales del 2005, Piñera y Lavín, contabilizaron 3.376.302 en primera vuelta, y en segunda, el empresario alcanzó 3.236.394, es decir, la derecha bajó en 139.908 sus electores, fuga de votos que benefició a Bachelet, que subió de la primera a la segunda vuelta de 3.190.691 a 3.723.019, un aumento de 532.328 votos, cifra muy similar a la suma de la votación de Tomás Hirsh (375.048) + los 139.908 sufragios de los lavinistas que no le perdonaron a Piñera que se entrometiera en una elección blindada a Joaquín Lavin tras el buen resultado obtenido en 1999.

Por último, en las presidenciales del 2009, que es la más interesante de analizar, ya que en ésta la derecha logró ganar las elecciones y obtener su mayor votación histórica, Sebastián Piñera, en primera vuelta obtuvo 3.074.169 votos (44.06%) y en el balotaje, 3.591.182 (51.61%), es decir, 517.013 más papeletas. Entonces, debemos dilucidar cómo fue que el candidato del pinochetismo aumentó su votación, ya que la cantidad de votantes disminuyó de 6.977.544 a 6.958.972 entre ambas elecciones. La respuesta es clara, hubo una fuga de votos de alguno de sus oponentes.

Por cierto no es factible que se haya producido de Eduardo Frei, quién pasó a segunda vuelta; tampoco de Jorge Arrate, que tuvo 433.195 votos, cifra menor a lo que aumentó Piñera, y que representaba a un electorado cuyo apoyo había sido decisivo en 1999 y 2005 para los candidatos concertacionistas. Al parecer, la fuga provino de MEO. Los números nuevamente lo explican.

Si sumamos los sufragios de todos los candidatos que para la primera vuelta del 2009 no eran de derecha, Frei (2.065.061) + Arrate (433.195) + MEO (1.405.129), nos arroja un total de 3.903.380, menos los 18.572 que no fueron a votar para el balotaje, es igual a 3.884.808, pero el candidato de la Concertación sólo sacó 3.367.790, es decir, 517.018 menos. Piñera, en tanto, entre primera y segunda vuelta aumentó de 3.074.164 a 3.591.182, los mismos 517.018 que no sufragaron por Frei.

Por último, debemos analizar como quedaron repartidas las piezas sobre el tablero el pasado 19 de diciembre. La derecha salió con ventaja de la apertura, por ende, sus oponentes deben hacer un gran sacrificio de unidad en las tres semanas que restan como primera jugada, los siguientes deben ser movimientos para movilizar a todos sus electores, y si se puede a más, y voten a Guillier, de producirse, la victoria es segura.

La adición de votos que sufragaron en la primera vuelta por Piñera (2.416.054) + Kast (522.946) es igual a 2.939.900, 45% de un total de 6.514.516 de las preferencias válidas. De mantenerse, a la derecha le faltarían 317.359 para alcanzar el 50% más 1 y así ganar. Ahora, si logra alcanzar los sufragios del 2009 (3.591.182), su mayor votación histórica, se llevaría la victoria, pero es muy poco probable, pues, son más de 660 mil. Es decir, debe recuperar los 460 mil que se restaron entre 1999 y 2017, y que otro candidato le aporte 200 mil votos. También es poco factible que ocurra, porque el empresario hizo un pésimo gobierno, los medios de comunicación tratan de convencernos que fue bueno, acuñando conceptos de que “dio empleo” y bajo la delincuencia. La historia electoral indica lo contrario, sino ¿Cómo se explica que la candidata del continuismo, Evelyn Mathei, en primera vuelta sólo logrará 1.648.481 y en segunda un poco más de 2 millones, la votación más baja del pinochetismo? Por el contrario, Bachelet casi gana en primera vuelta y sacó más del 62% en el balotaje.

El panorama para el candidato de la NM es aún más complejo, sólo para tener mayoría simple, manteniéndose la votación de primera vuelta, debe aumentar en 1.760.699 los sufragios. De dónde sacarlos. Si utilizamos la aritmética, bastaría sumar los votos que él obtuvo (1.496.560) + los de Goic (387.664) + MEO (376.046) + Navarro (24.105) + los de Sánchez (1.336.622), lo que arrojaría un total de 3.620.907. Artes (33.755) no los incluimos, ya que éste llamó a sus adherentes a abstraerse.

Es decir, ninguna de las tres altas votaciones será fácil de adicionar. En la DC, existe un sector, el de los corruptos y que además lucran con el modelo, tanto en la educación como en el sistema previsional, que fue derrotado en las parlamentarías, que incluso podría votar a Piñera. Por suerte en número de votantes son pocos. Meo por su parte, a diferencia del 2009 dio un mensaje claro y se cuadró con el candidato de la NM, pero la historia da cuenta en las dos elecciones pasadas que su  votación no se sumó totalmente a Frei y Bachelet. Esperemos que los 370 mil votos que obtuvo sean los que no se fugan hacia la derecha. Ahora, si se suma la totalidad de la votación de MEO, Navarro y Goic a la de Guillier, y se mantiene la misma cantidad de electores en el balotaje, bastaría que la mitad de los votos de Beatriz Sánchez se inclinen por el periodista para ganar.

Sin embargo, esto se dará sólo si se logra la unidad estratégica entre las fuerzas de la NM y el FA. Las diferencias ideológicas no son abismantes, hace rato que no se habla de revolución ni de socialismo, el proletariado y el pueblo se reemplazó por ciudadanía, la única conciencia de clase que existe la poseen los sectores ABC1. Ambos conglomerados hablan de reformismo, y el apoyo del FA se plantea en un acuerdo de 5 ó 6 puntos, muchos de los cuales incluso no dependen del Ejecutivo, que si el Frente Amplio de verdad quiere lograrlos deberá con su representación parlamentaria (13%) diputados y (2%) senadores, negociar con la NM y alguien más, para obtener la mayoría en el Congreso.

Asimismo, es un error que estás negociaciones se debatan por la prensa, ¿alguien sabe lo que conversó Piñera con Kast? Lo de Ossandon se hizo público, que es avanzar en gratuidad, pero eso no es más que la inauguración de los Cyber Monday de Piñera para ganar, además al igual que las tiendas de retail, es con letra chica, sólo se podrá hacer si el país crece a más del 5%. ¿Cómo es posible la ingenuidad que comenten los dirigentes de la NM y el FA al pelearse por los medios? ¿Acaso no saben quiénes son los dueños de más del 95% de éstos, o de verdad se compran el cuento de que en Chile existe libertad de prensa?

Guillier, en tanto, debería desmarcarse de ciertos personajes que más que sumar, restan, por ejemplo; de aquellos líderes de la vieja concertación que se sintieron cómodos administrando el modelo de la Dictadura; o de los que ahondaron las embarradas, el alzheimer de Lagos está muy avanzado y el dedito con el que apuntó a Pinochet, con los sobresueldos y el CAE, hoy huele repulsivo; en vez de sacarse fotos con Bitar debería escupirlo a la cara y se ganaría el aprecio de los estudiantes endeudados; y a todo lo que plantea el FA decir que sí, ya que la responsabilidad de que las reformas se produzcan dependerán del Ejecutivo y de ésta coalición, que deberá situarse, si en verdad quiere los cambios, desde la vereda de la contribución y no de la oposición como se escucha decir a sus dirigentes por lo medios.

Por otro lado, los dirigentes del Frente Amplio debieran entender que apoyar a Guillier no significa cargar con la pesada mochila de corrupción, sobresueldos, entre otras malas prácticas ya sabidas. De ninguna manera los hace cómplices de la Concertación, por el contrario, es un simple acto de generosidad política hacia los electores que en 6 de 7 presidenciales no les ha dado lo mismo que gobierne la derecha.

Si el Frente Amplio de verdad pretende ser una alternativa de gobierno en el futuro, debería dar mensajes claros y rotundos a sus electores, si insiste en la posición ambigua de apoyo que ha dado hasta el momento, cualquiera de los dos resultados que se produzcan en el balotaje puede afectarles en su crecimiento como coalición. Si pierde Guillier, tendrán responsabilidad en la derrota, MEO ya le mando a decir a Beatriz Sánchez “que no cometa su mismo error”. Y en el caso de ganar, significará que los electores tienen la autonomía de decidir sin la orientación de sus dirigentes.

Finalmente, agregar que ojalá la presente coyuntura política le ponga punto final a la Transición, ya que en los últimos 44 años el país se encuentra, como señala Pablo de RokKa en algunos versos de su poema Canto del Macho Anciano: “Infinitamente cansado, desengañado, errado, con la sensación categórica de haberse equivocado en lo ejecutado o desperdiciado o abandonado o atropellado al avatar del destino”.


Periodista, Licenciado en Historia y Realizador Audiovisual de la Universidad de Chile.