Hace 16 años se confirmó el fallecimiento de Eduardo Miño Pérez, un hombre de 50 años que tomó la decisión de inmolarse frente al Palacio de La Moneda en un acto de extrema protesta. Previo a su acción, entregó una carta a la opinión pública en la que explicó los motivos de su actuar. Entre ellos, la asbestosis que padecía: una enfermedad que causa fibrosis pulmonar producto de la inhalación de asbesto.

El asbesto es un mineral presente principalmente en productos de construcción como tejas, baldosas, azulejos, cemento, entre otros, y que, al ser aspirado, puede generar cáncer broncopulmonar y mesotelioma que es el cáncer de la pleura.

El académico de la Facultad de Medicina y director del departamento del Medio Ambiente del Colegio Médico, Andrei Tchernitchin, sostiene que la asbestosis es una fibrosis del pulmón donde “aparecen cada vez más fibras de colágeno en el pulmón y eso da dos tipos de síntoma: como tienen más fibras, el pulmón se pone más duro, entonces cuesta respirar y, además, las fibras se van acumulando entre los alveolos y los vasos sanguíneos que rodean a los alveolos. Por lo tanto, tenemos componentes que se interponen en la vía del oxígeno”.

Por su parte, el profesor asistente de la Escuela de Salud Pública y médico especialista en enfermedades respiratorias, Gustavo Contreras, asegura que esta enfermedad se desarrolla principalmente en las minas de asbesto. Pese a que en Chile nunca han existido, el académico sostiene que, previo a la prohibición del material el año 2001, habían “empresas que produjeron hasta hace unos años atrás elementos con asbesto. El material se utilizó mucho en ropa para protección contra el calor, elementos aislantes y fibras de cemento para techumbres y otros elementos del hogar”.

Es por ello que, el profesor Tchernitchin, sostiene que en el caso de tener algún material con asbesto en el hogar, es necesario tomar las precauciones correspondientes: “por ejemplo, si tiene una muralla de cemento asbesto, uno clava un clavo ahí y sale mucha fibra de asbesto al aire, por lo tanto, no hay que clavar nada, hay que pintarlo para que haya menos roce”. Además agrega que es necesario que exista “un especialista que saque las planchas y lo mismo los techos, que antes eran de pizarreño, entonces deberían sacarse siempre y cuando los trabajadores estén con mascarillas”.

En Chile existen sectores poblados que se vieron afectados por el mineral emanado por las empresas que trabajaron con asbesto. Eduardo Miño vivió en la Villa Pizarreño en la comuna de Maipú, ubicada detrás de la empresa Pizarreño S.A. Sin embargo, un porcentaje de la población contaminada por asbesto, además de los trabajadores, también se detectó en los sectores aledaños a la empresa Bocamina, en Coronel.

Ante esto, el profesor Contreras, sostiene que “todas las fibras que se levantan en el proceso de extracción pueden afectar a la gente que vive cerca” y agrega que “la gente que vivió en la Villa Pizarreño tiene riesgo de cáncer pulmonar y mesotelioma, y ese riesgo no se extingue nunca. Aun cuando ya  no haya nueva gente exponiéndose, toda aquella que se expuso sigue en riesgo y, por lo tanto, van a seguir apareciendo casos”.

En cuanto a las medidas de prevención para inhalar el material, el especialista en enfermedades respiratorias enfatiza en que si se quiere, por ejemplo, “retirar una techumbre que tiene asbesto, es muy posible que durante el proceso se quiebren las planchas y si eso ocurre, va a salir asbesto al aire y eso puede afectar a las personas. Por esa razón, quienes hacen el trabajo tiene que ser personal que está entrenado, que esté bien protegido para no aspirar asbesto y además utilice las técnicas necesarias para evitar que el asbesto salga al aire”.

Por su parte, el vocero del Movimiento Unidos Contra el Asbesto, Adrián Prieto, manifestó, en una nueva conmemoración de la muerte de Miño, que es “muy necesario que la ciudadanía tenga conocimiento y esté alerta sobre la presencia cotidiana y peligrosidad de este material”, por lo que están trabajando en “un proyecto de ley: Ley Eduardo Miño, que establezca una nueva regulación de manejo y control de asbesto en Chile. Permita que las personas se realicen exámenes, con seguimiento y tratamiento, para quienes han sido expuestos al material y no se encuentren protegidos por la Ley de enfermedades Profesionales”. Además, sostiene que es necesario que “se realice un plan nacional preventivo contra la exposición domiciliaria y laboral del asbesto”.

Ante la pregunta, “¿Tiene riesgo una persona que en su casa tiene techo de asbesto?”, el profesor Contreras asegura que “sí, porque si el techo está deteriorado el asbesto está saliendo de ahí y hay riesgo”.