Una semana antes y estaría en medio del toque de queda en Honduras. Pasé por su capital sintiendo el sabor a elecciones, las conversaciones de la importancia de dar la pelea en las urnas, de intentar sacar al actual presidente Juan Orlando Hernández (de derecha), que inconstitucionalmente se quiere perpetuar en el poder con una reelección que no se permitía hasta que la Corte Suprema de Justicia decretó que era posible, una sentencia increíblemente absurda. Desde 1982 la Constitución prohíbe la reelección presidencial y justamente esa fue esa la excusa del golpe de Estado que le hicieron al ex presidente Manuel Zelaya en 2009.

¡Fuera JOH, fuera JOH! (siglas del nombre del actual presidente) gritaban luego de las tocatas. Estaban ilusionados con la oportunidad de elegir a Salvador Nasralla (de izquierda) como presidente, aunque sabiendo la tarea titánica de derrotar al hombre que, junto al Partido Nacional, ha puesto a personas de su confianza, simpatizantes y militantes en los organismos más importantes del país como la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral. Temían así un posible fraude.

“Honduras está viviendo en zozobra desde el 26 de noviembre en donde el pueblo hondureño democráticamente eligió un nuevo mandatario presidencial, venciendo el fraude electoral contra cualquier estadística. Describimos el triunfo de la alianza de oposición a la dictadura como algo histórico. Nuestra gente en su desesperación se ha plegado a las calles a exigir que se respete la decisión soberana del pueblo y el presidente actual aprovechó esto y mandó a sus grupos de choque a que se infiltraran para justificar el toque de queda con suspensión de garantías constitucionales, es decir, dio una licencia a los policías militares para matar entre 6 pm a 6 am durante diez días”, me cuenta una amiga abogada que conocí en el país y que prefiere hoy mantener su nombre oculto por miedo a represalias. “Acabamos de despertar de horas de terror en donde nos dejó como saldo 11 muertos en distintas áreas del país”, lamenta tras el primer día.

Miro los videos y las fotos en los Facebook de amigos y amigas y no puedo creer cómo se están ensañando con la gente, en las mismas calles de Tegucigalpa donde caminé, policías armados apalean a hombres y mujeres en el suelo mientras escucho gritos de dolor que no se alcanzan a ver en cámara; disparan al aire y a quien le llegue la muerte para repeler una marcha; veo un saqueo de un supermercado con policías afuera campantes, ¡mirando! Quieren más excusas para seguir matando. Anoche miles de personas participaron desde sus casas del llamado al cacerolazo, las calles inundaron el aire con sonidos de rechazo a las irregularidades vistas en esta elección y la violencia desatada por parte del Estado. “La gente está enardecida, el ambiente está caldeado, la gente quiere resultados”, me dice un amigo dibujante por el chat.

Las organizaciones ya están dando la voz de alerta. Ayer el Partido Libertad y Refundación, LIBRE, emitió una declaración donde expresan que “frente al triunfo de la Alianza Contra la Dictadura, con Salvador Nasralla como Presidente, la dictadura de JOH pretende burlar la voluntad popular e imponerse por la fuerza militar, ya que no pudo hacerlo por la vía de la fuerza corrupta del fraude”. “El pueblo habló”, dicen, “y pretende ser callado por la opresión de las armas, violentando los derechos constitucionales de insurrección y desobediencia a un gobierno usurpador”. Por eso “el toque de queda, estado de sitio, tienen la naturaleza de un autogolpe, para perpetuarse en el poder”.

En tanto, la Mesa Nacional de Derechos Humanos denuncia que la actual crisis política se debe a la irresponsabilidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en demorarse en dar los resultados después del día de las elecciones, habiéndolos prometido dos horas después del proceso. Además señalan que el presidente de este organismo, ‎David Matamoros Batson, “activo miembro del partido del presidente, ha presentado informes parciales, a cuentas gotas y con evidente sesgo político, presentando tendencias que no corresponden a la realidad y que solo benefician a la candidatura del actual presidente, contrario al hecho que los resultados a estas alturas tienen un carácter de tendencia irreversible en favor del candidato opositor”.

Esto huele muy mal, más aún cuando el Magistrado del TSE, Marco Ramiro Lobo, denuncia que “yo no me dejo regañar por nadie y sostengo que se debe de investigar porque después de que se cayó el sistema la tendencia de las actas cambió”.

Hoy me dicen que van a anunciar el ganador y no esperan otro que JOH, pero saben que la cosa se va a poner mucho más fea. Por eso esta mañana miles de personas salieron a marchar a las calles antes del toque de queda y gritan fuerte: ¡fuera JOH!