“Qué mejor momento que anunciarles hoy el encuentro de una nueva nieta, la nieta número 126“, anunció este lunes Estela de Carlotto, seguida de una inmensa ovación de las Abuelas de Plaza de Mayo, en la ceremonia donde dio a conocer el encuentro. “Su familia la buscó siempre. Fueron de los primeros en hacer la denuncia en Abuelas”, continuó.

Adriana, de hoy 40 años, es hija de Edgardo Garnier y Violeta Graciela Ortolani, quienes militaron en movimientos como la Federación de Agrupaciones Eva Perón (FAEP), Juventud Peronista (JP) y Juventud Universitaria Peronista (JUP), hasta que Violeta fue secuestrada en diciembre de 1976, cuando tenía ocho meses de embarazo. “Edgardo buscó por todos lados a su mujer hasta que el 8 de febrero de 1977 también él fue secuestrado. Su familia continuó la búsqueda y fue una de las primeras en hacer la denuncia, pero nunca hubo ningún dato concreto sobre la pareja ni el niño o niña nacida en cautiverio… hasta ahora”, contó de Carlotto.

Los padres biológicos de Adriana siguen aún desaparecidos, mientras que la pareja que la crió murió hace algún tiempo y desde el entorno familiar le contaron que no era hija biológica de ellos. “Me enteré que no era hija biológica de mis padres un sábado y el lunes siguiente ya estaba acá (en la organización de las Abuelas) para preguntar si era hija de desaparecidos, más que nada por mi fecha de nacimiento”, contó la nieta.

Se hizo los análisis en la Conadi (Subsecretaría de Derechos Humanos de Argentina) pero cuatro meses más tarde le dijeron que no había habido compatibilidad con el registro.  “Seguí mi vida pensando otra historia, que me habían abandonado, por ejemplo, pero no podía tener certeza, tenía que aprender a vivir con eso. Dónde iba a buscar cuarenta años más tarde”, contó.

Sin embargo, el pasado lunes recibió un llamado desde la misma institución con la nueva noticia que lo cambió todo. “Estoy feliz, estoy plena”, celebró, y agregó que “se me completó la vida. La sensación de pasar de pensar que fui abandonada, no deseada, a sentir que fui una persona muy querida, muy deseada, muy buscada, que tengo una familia hermosa y que tengo una abuela, ¡no lo puedo creer!”.

La joven no quiso esperar ni un minuto para encontrarse con su familia y con amigos de sus padres. “40 años te estuvimos esperando”, dijo una de las tías de la nueva nieta.

Finalmente, la joven alentó a que todos los jóvenes que tengan dudas se acerquen a Abuelas. “No pudieron: el amor le ganó al odio. El amor es más fuerte que el odio, siempre”, cerró.