La Asociación de Economía de la Salud de Chile (AES-Chile) realizó su seminario anual 2017 este 21 y 22 de noviembre con la participación de más de 100 profesionales y exposiciones de 16 expertos, incluyendo representantes de AES Argentina y AES Uruguay.

Considerando que la salud es un problema que siempre está mencionado entre las dos primeras prioridades de chilenas y chilenos, hemos querido enviar esta carta abierta a las dos candidaturas con opiniones recogidas en este evento.

1) Chile tiene un sistema de salud segmentado. Un afiliado a Fonasa no tiene acceso a numerosas prestaciones con la oportunidad necesaria. El afiliado a Isapres puede tenerlo pero debe pagar cotizaciones adicionales, disponer de recursos para copagos a veces muy altos y  tener un plan que se encarece en el tiempo, aunque no tenga enfermedades crónicas porque las primas de sus planes continúan encareciéndose sin justificación clara.

2) La seguridad social es un derecho y por lo tanto solidario. No puede descartarse a alguien por tener menos recursos. Las cotizaciones a la seguridad social deben ser distribuidas solidariamente entre los chilenos para cubrir un Plan de Salud Solidario. Se ha propuesto que una parte del 7% de las cotizaciones actuales sean destinadas a este Plan; que, además, se complemente con un aporte del Estado y que las empresas también aporten a este fondo. El Plan de Salud está esbozado en el documento de la Comisión presidencial para la Reforma de Salud 2015. Es necesario que las candidaturas expliciten su opinión con respecto a este Plan y su financiamiento.

3) Chile gasta el 8,1% del Producto Interno Bruto en salud, cifra muy similar al promedio de países desarrollados aunque en la mayoría de los países el gasto en salud es esencialmente público. Un tercio del gasto lo hacen los hogares de manera directa y eso es muy inequitativo. Sin duda, hay que hacerlo mejor. Esto implica reducir costos generales, desperdicios innecesarios, exámenes repetidos, mejorar la gestión del gasto en medicamentos, privilegiar la compra y uso de genéricos en reemplazo de los de marca, y aumentar la productividad pública de los pabellones. Todo esto podría incrementar la eficiencia en un 20%  según un estudio de este año de la OCDE. Además, es necesario usar la infraestructura y adecuar los contratos de funcionarios para que se usen las instalaciones, así como supervisar  la derivación de demanda al sector privado, a veces en desmedro de la productividad pública. Se requiere establecer sistemas transparentes de evaluación del funcionamiento del sistema público. Los funcionarios públicos pueden competir con el sector privado en eficiencia lo que se ha mostrado en numerosas comparaciones internacionales. Evaluar la eficiencia es necesario, pero también asegurando acceso equitativo a toda la población.

4) La salud como derecho debe considerar los determinantes sociales de la salud. A cada cual según su necesidad significa que los costos no son iguales porque las personas tienen contextos diferentes. La eficiencia no es un valor económico si no se respeta la equidad.

5) Es prioritario un cambio hacia un Modelo de Atención Integral de Salud con enfoque familiar y comunitario. Revisar aspectos como cobertura universal, efecto de programas verticales, aseguramiento de la atención en red y su continuidad, y el enfoque intersectorial. La velocidad y profundidad de los cambios epidemiológicos, demográficos y tecnológicos exige una nueva manera de organizar las redes y adecuar los recursos humanos que respondan a esas necesidades.

Se debe realizar una evaluación nacional que permita determinar qué municipios se encuentran en condiciones de continuar gestionando la Atención Primaria de Salud (APS) y cuáles presentan problemas para hacerse cargo de ella, en los que se requeriría el apoyo de los Servicios de Salud.

Hay consenso en que la APS debe ser prioritaria, y allí se debe desarrollar más cantidad de atenciones y de mayor diversidad (salud oral, salud mental, oftalmología, etc.). Es imprescindible mejorar su financiamiento y distribuirlo equitativamente, asegurando también el desarrollo de incentivos pecuniarios y no pecuniarios para incentivar la promoción, prevención y la gestión por riesgo poblacional, con el fin de construir un sistema proactivo para mantener a la población sana y bajo control. Además, se requiere el fortalecimiento de las farmacias “populares” o comunales que favorecen a la población para acceder a precios más bajos y así disminuir el gasto de bolsillo.

6) La incorporación de las tecnologías de la información a los sistemas de salud obedece a una decisión de política pública destinada a mejorar la efectividad y la eficiencia del sector. Las tecnologías de la información son herramientas que favorecen la calidad, la seguridad y la continuidad de la atención sanitaria. Permiten, asimismo, ejercer control sobre los crecientes costos sanitarios asociados al envejecimiento de la población y al incremento de las enfermedades crónicas. En este contexto, parece necesario:

a) Aumentar los recursos públicos para avanzar decisivamente en la informatización de los procesos clínicos asistenciales y administrativos con el objetivo de tener una salud pública digital y redes integradas de servicios de salud. Asimismo, mejorar la seguridad de la información para avanzar en la analítica de los datos y la gestión del conocimiento para construir un sistema capaz de aprender y así enfrentar de mejor manera los desafíos crecientes en salud.

b) Incorporar la ficha médica electrónica única para todos los habitantes de Chile, con información en línea de los prestadores sanitarios, salud pública y determinantes sociales resguardando la privacidad y evitando la mercantilización del uso de esta información.

c) Aumentar los recursos para cerrar la brecha digital en las comunas más pobres y aumentar el acceso a internet para la población de adultos mayores para, entre otras cosas, desarrollar modelos de telemedicina a nivel masivo y así potenciar el acceso a una salud de calidad.

Marianela Castillo, Rodrigo Castro A., Lucy Kuhn, Rafael Urriola
AES Chile