El domingo 17 de diciembre será el duelo final entre Sebastián Piñera (Chile Vamos) y Alejandro Guillier (Fuerza de Mayoría) en las urnas. Aunque el candidato presidencial de derecha y el de centro izquierda no parecen tener tantas diferencias en algunos puntos, hay otros en que las diferencias que presentan sus programas no son menores. Aquí, cómo sería un gobierno de Piñera y uno de Guillier en materia de aborto, reforma educacional, impuesto a las empresas, nueva constitución y sistema de pensiones.

1. Aborto

Alejandro Guillier da un apoyo total a la Ley 21.300, de despenalización del aborto en tres causales, que fue promulgada este año. Promete informar sobre esta medida, particularmente el hecho de que toda niña menor de 14 años tiene el derecho de interrumpir un embarazo antes de las 14 semanas, porque la ley considera, por su edad, que han sido violadas.

Sebastián Piñera, si bien no ha prometido derogar dicha ley, sí ha hecho declaraciones públicas diciendo que estará siempre por defender la vida. También ha dicho que quiere “cambiar” la ley de aborto en tres causales para “perfeccionar” el sistema de acompañamiento con el objetivo de que las mujeres que están viviendo un embarazo vulnerable “no se sientan solas y abandonadas y para que opten por la vida”.

/ Agencia Uno

2. Copago, selección escolar y lucro en los colegios

Aunque los dos candidatos han declarado que mantendrán la gratuidad en la educación superior, hay otros aspectos claves de la reforma educacional de Michelle Bachelet en los que difieren.
Con la Ley de Inclusión se eliminó el lucro en la educación subvencionada por el Estado, se puso fin a la libertad que tenían las escuelas subvencionadas de seleccionar a su alumnado y también se terminó con el copago voluntario: un monto de dinero que pagaban apoderados de colegios subvencionados que permitía que las familias con más recursos optaran a colegios a los que otras familias no podían optar por limitaciones económicas.

En su programa, Alejandro Guillier promete continuar con los cambios de la reforma. En esa dirección, crearía un “marco de actuación para los sostenedores traspasados a fundaciones o corporaciones sin fines de lucro para que las funciones que deben desarrollar sean claras, sobre todo en lo relativo a la calidad de los procesos educativos”. Además, propone cambiar el sistema de financiamiento que actualmente es por asistencia de los estudiantes a un financiamiento “basal que incorpore los requerimientos de las escuelas” para promover el “aumento de la matrícula en vez del cierre de escuelas públicas”.

Sebastián Piñera, por su parte, es un férreo opositor de estas medidas, de hecho en su programa se lee que “las reformas recientes han desestabilizado el sistema” y a continuación dice “la prohibición absoluta de establecer procesos de admisión de acuerdo a las particularidades de los proyectos educativos, el término en la práctica de los liceos emblemáticos, las restricciones para abrir nuevos establecimientos subvencionados, las limitaciones para que las familias y terceros aporten voluntariamente a mejorar la educación de sus hijos, son importantes problemas derivados de las reformas del gobierno actual que urge solucionar”.

La solución de la que habla implica volver al copago, tal como se lee en el programa: “devolver a los padres su derecho a elegir la educación de sus hijos y aportar voluntariamente a mejorar la calidad”. También propone volver a permitir criterios de selección en la admisión: “Restablecer el mérito con criterios de inclusión en el acceso a los liceos emblemáticos y proyectos especiales de excelencia, por razones académicas, artísticas y deportivas. En el resto de los establecimientos permitir criterios de admisión de hasta un 30% de la matrícula en favor de alumnos vulnerables, migrantes o de criterios adicionales de priorización acordes a los respectivos proyectos educativos, los cuales tendrán que ser siempre objetivos, transparentes y no podrán significar discriminaciones arbitrarias”.

/ Agencia Uno

3. Nueva Constitución y AC

Sebastián Piñera es claro en rechazar la idea de trabajar en una nueva carta fundamental de derechos. En su programa se lee que “el camino para seguir la senda de perfeccionamiento de nuestro texto constitucional no es el de la ruptura, sino el de la reforma progresiva (…). Esta visión contrasta con la que ha elegido el actual gobierno, cuyo planteamiento constitucional ha sido poco respetuoso de la institucionalidad, errático y carente de consensos”. Y añade: “Las propuestas que se hacen en esta materia son leales a la historia republicana de Chile y renuncian a escribir en una hoja en blanco. Hemos aprendido de estas últimas décadas que, por la vía de la deliberación y el diálogo, nuestro texto constitucional puede evolucionar, tal como ocurrió con las reformas impulsadas durante el mandato del Presidente Ricardo Lagos”. Dicho eso, propone una serie de modificaciones a la Constitución para “perfeccionarla”.

Para Alejandro Guillier sí es necesaria una nueva Constitución, así queda claro en su programa: “Necesitamos que nuestra Constitución deje de ser un texto que divida, que nos ancle en un pasado marcado por la violencia y la imposición, para convertirse en el marco de una sociedad más justa, solidaria, inclusiva y democrática”. No sólo alude a la necesidad de crear una nueva Constitución, si no que evidencia que su vía idónea para trabajar la nueva carta es una Asamblea Constituyente y que la Constitución que se trabaje en base a ella integre mecanismos de democracia directa como la iniciativa y derogación popular de ley.

/ Agencia Uno

4. Impuestos a las empresas

Alejandro Guillier propone continuar con la actual reforma tributaria, que fijó un impuesto a las empresas que alcanzará un 27% el próximo año. Sebastián Piñera propone “corregir los errores de la reforma tributaria, introduciendo certezas e incentivos para el ahorro y la inversión”. Parte de eso es bajar el impuesto a las empresas por debajo de un 24%.

/ Agencia Uno

5. Cotizaciones de empleador

Tanto Sebastián Piñera como Alejandro Guillier optan por mantener la existencia de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), sin embargo hay algunas condiciones del sistema que no son las mismas dependiendo del candidato. Un ejemplo es una nueva cotización de las remuneraciones de trabajadores y trabajadores que costeará la o el empleador, algo que proponen ambos candidatos. Sin embargo, Sebastián Piñera propone que este porcentaje sea de un 4% que irá directamente a la cuenta de ahorro de cada trabajador o trabajadora. En cambio, Alejandro Guillier propone una cotización por cargo al empleador o empleadora de un 5%; el 2% financiará cuentas personales de ahorro y el otro 3% financiará un fondo de ahorro colectivo para subir las pensiones.

/ Agencia Uno