Fue una ceremonia discreta y reservada. Cerca de 50 personas que el día de ayer llegaron al fundo Los Boldos, en la localidad de Bucalemu, en la Quinta Región, para homenajear al dictador Augusto Pinochet Ugarte, quien falleciera un 10 de diciembre de 2006.

Dicho lugar era donde solía residir el matrimonio Pinochet Hiriart. De hecho, ahí cumplió su arresto domiciliario como autor de nueve secuestros y un homicidio en el marco de la Operación Cóndor.

Quien no pudo llegar a la celebración organizada por la Fundación Pinochet es la viuda del ex general, Lucía Hiriart (94), quien el viernes pasado fue dada de alta del Hospital Militar.

Quienes si estuvieron fue su hijo, Marco Antonio Pinochet, e Iván Moreira, el senador recientemente desaforado por sus vínculos con el caso Penta, quien llegó junto al presidente de la fundación Pinochet, Hernán Guiloff.

Marco Antonio, el único de los cuatro hijos del matrimonio que asistió, fue consultado por la ausencia de su madre y aseguró que “era complicado trasladarla hasta allí”.

En tanto, Moreira afirmó a La Tercera que “al término de la ceremonia, Marco Antonio agradeció la presencia de los asistentes y se disculpó en nombre de la señora Lucía por no asistir”.

La capilla donde se realizó la misa es donde se encuentran las cenizas del fallecido dictador. Una placa de mármol lo recuerda como “Capitán General”.

“Al conmemorar el undécimo aniversario de la muerte de tu siervo, presidente Augusto Pinochet, te pedimos que derrames sobre él tu misericordia y lo hagas partícipe de la suerte de los santos”, dijo al comienzo de la ceremonia el sacerdote Jaime Herrara.

Consultado por Radio Bío Bío, el desaforado senador dijo que la mejor forma de conmemorar a Pinochet era indultando a violadores de derechos humanos que cumplen condena en Punta Peuco. “No puede ser que el Gobierno y la izquierda, con odio y venganza, pretendan seguir atropellando a viejos soldados que sufren enfermedades terminales”, afirmó.