A través de un comunicado publicado en su sitio web, la Universidad de Santiago de Chile (Usach) hizo pública su decisión de no participar en la versión 2017 del Ranking de Universidades del Grupo Copesa (Ex Ranking Revista Qué Pasa), que actualmente se distribuye una vez al año junto al diario La Tercera, debido a diferencias en los conceptos que manejan sobre calidad.

“La razón principal de esta decisión de carácter institucional obedece a que como comunidad universitaria no compartimos el concepto global de calidad en educación superior que hay detrás de este ranking, pues excluye variables que a nuestro juicio son fundamentales, como son la inclusión y la equidad en educación superior“, explican en el texto.

Como ejemplo, citan el indicador Calidad de los Alumnos, que hasta 2016 utilizó entre sus factores el Aporte Fiscal Indirecto (AFI), “pese a que este aporte financiero estatal constituye un claro sesgo en contra de los estudiantes pertenecientes a los niveles socioeconómicos menos favorecidos“.

“Una parte importante de estos jóvenes, académicamente muy talentosos, no están en condiciones de obtener los 27.500 mejores puntajes del país en la PSU, lo que profundiza la inequidad. Fue por esto que el Ejecutivo impulsó la derogación del AFI mediante un proyecto de ley que ha seguido su trámite en ambas cámaras del Poder Legislativo”, continúan.

También señalan entre sus discrepancias el indicador Calidad de la Investigación, “la cual se reduce el cálculo del indicador al ‘número de publicaciones indexadas a la base Scopus y el impacto que estas tuvieron a nivel mundial, entre los años 2010 -2014′”.

Ambos datos se extraen de SCImago Institutions Rankings (SIR), ranking que mide la calidad de la investigación a nivel mundial y que en su conjunto consta de un conjunto de variables ponderadas que la reflejan, por lo que afirman que “es un error metodológico extraer sólo dos variables del SIR y generar a partir de ello un ordenamiento de universidades” y señalan que “lo correcto hubiese sido mostrar el ordenamiento que hace SIR, a nivel de instituciones de educación superior de Chile”.

Desde el plantel afirman que “valoramos y apreciamos la iniciativa de grupos editoriales como Copesa de sistematizar y generar información útil para la opinión pública”, pero también agregan que “instamos a estas entidades a generar mediciones cada vez más complejas, observando experiencias internacionales, que permitan reflejar de mejor forma la calidad de las universidades chilenas”.

“Creemos que no es suficiente tomar información de fuentes oficiales del sistema de educación y generar clasificaciones y ordenamientos de instituciones. Tampoco es suficiente complementar ese análisis con la aplicación de encuestas a ciertos grupos de interés de gran importancia, como son los empleadores. Estas mediciones debieran recoger la opinión y medir la satisfacción de otros actores esenciales, como son los estudiantes, respecto de su proceso de enseñanza – aprendizaje; y la experiencia de los titulados y graduados, respecto de su inserción laboral y desarrollo profesional”, finalizan.