Fue el propio Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien convirtió la disputa senatorial en el Estado de Alabama en algo personal. El mandatario se metió de lleno en la campaña republicano para apoyar al ex juez federal Roy Moore, sobre quien hace un mes que pesan duras acusaciones por acoso sexual a dos menores de edad.

El republicano apeló precisamente al estilo Trump, denunciando las “fake news” y apostando en el voto ultraconservador del Estado que no veía  a un representante demócrata desde hace casi 30 años. De hecho, al llegar a su centro de votación -vestido de vaquero a y bordo de un caballo, lanzó tajante: “No tengo miedo de los periodistas, deben dejar de escribir cosas falsas”.

Trump ignoró las acusaciones contra Moore, tal como ha hecho sistemáticamente con las 13 mujeres que denuncian haber sido acosadas por él. Pero ahora, la estrategia no funcionó.

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El demócrata Doug Jones, ex fiscal, logró imponerse en los comicios con un 49,6% de los votos, convirtiéndose así en el primer representante demócrata del estado de Alabama desde 1990.

El resultado es un doble golpe para Trump: No solo por su apoyo directo a Moore, sino que ahora los republicanos perdieron un escaño clave producto a que el presidente fue quien dejó el puesto en el Senado vacante, con el nombramiento de Jeff Sessions como fiscal general.