En abril de este año había circulado la noticia de que el presidente de Argentina, Mauricio Macri, había aumentado en un 25% los puestos de alta confianza política de su gobierno, a pesar de haber despedido alrededor de 11.000 funcionarios de salarios más bajos.

La medida había implicado aumentar los ministerios de 16 a 21, las secretarías de Estado de 70 a 87 y las subsecretarías de 169 a 207. Una decisión que ahora buscaría revertir.

El vicejefe de gabinete Mario Quintana y el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, son quienes han estado a cargo del rediseño del aparato estatal, que buscara eliminar el 20% -cerca de 700 puestos- de los 3128 puestos políticos centralizados y los alrededor de 400 descentralizados que tiene el gobierno argentino. Esto excluyendo al personal de planta o contrata, que suma más de 740.000 personas.

“Ahora incluso debemos recortar al personal del PRO o de la UCR que nosotros mismos pusimos. Ya no tenemos excusas ni podemos culpar más a la herencia kirchnerista”, dijo un secretario de Estado a Infobae.

Según el diario La Nación, la batalla se efectúa ante la necesidad de que la Casa Rosada muestre austeridad ante un país que no ha tenido la inversión que se esperaba y cuyos índices de inflación superaran de 5 a 7 puntos las metas que se tenían de un 17%.