El actor Dustin Hoffman, protagonista de películas como “El Graduado”, “Rain Man” y “Kramer vs Kramer” entre otras, volvió al banquillo de los acusados luego de que se sumara una tercera acusación de acoso sexual en su contra, y la más contundente que recibe -en cuanto a la extensión de tiempo- desde que se desató la ola de denuncias en Hollywood.

Luego de las acusaciones de Meryl Strep de haberle “tocado los senos”, y de la escritora Anna Graham de haberla acosado cuando tenía 17 años, esta vez la actriz Kathryn Rossetter relató, en un texto publicado en The Hollywood Reporter, que fue víctima de constantes toqueteos y acoso de parte del actor -incluso en medio de puestas en escenas-, entre 1983 y 1985, cuando trabajaban juntos en la obra “Death of a Salesman”.

La actriz relató que Hoffman fue un gran soporte al obtener su primer papel en Broadway, precisamente en esa obra, pero que esa gran oportunidad laboral se convirtió en una “experiencia horrible, desmoralizadora y abusiva en manos (literalmente) de uno de mis ídolos”.

Rossetter detalló que durante una actuación en Chicago, ella vestía ropa interior y ligas como exigía su papel, y él introdujo su mano por debajo de las prendas. “Los manoseos se repitieron de forma cada vez más agresiva, en casi todas las actuaciones y unas seis a ocho veces por semana”, explicó.

Una noche, Hoffman decidió ir más allá y en medio del show le metió los dedos en la vagina mientras la actriz tenía que reír delante del micrófono. “Noche tras noche fui a casa y lloré. Me retiré y me deprimí y no tuve buenas relaciones interpersonales con el elenco. ¿Por qué el hombre que se había esforzado para que yo obtuviera el papel, que lo había valorado y en definitiva lanzó mi carrera, que me benefició con sus conocimientos de actor, podía también abusar sexualmente de su poder?”, lanzó la actriz.
A pesar de que la actriz lo encaró, Hoffman duró tres días sin hacer nada y luego retomó su conducta, por lo que Rossetter consideró denunciar la situación a la Actors’ Equity Association, un sindicato de actores de teatro, pero que “profesionales respetados” le advirtieron que si lo hacía, su carrera podría correr peligro.

La actriz guardó fotografías que fueron tomadas en esa época y demuestran los comportamientos de Dustin Hoffman, cuando el actor agarraba por la cintura Rossetter pero, en el momento en el que se tomaba la imagen, subía la mano hacia su pecho. “Parece que soy cómplice del gesto. No lo fui. Jamás”, dijo.

Con respecto a esta última denuncia, Hoffman aún no se manifiesta, sin embargo, previamente, ante los dichos de Meryl Strep y Anna Graham señaló que “tengo un gran respeto por las mujeres y me siento terrible de que cualquier cosa que haya hecho la haya puesto en una situación incómoda. Lo siento. No es un reflejo de quién soy”.