La reforma de las pensiones, la más importante y polémica de las que ha promovido hasta ahora Mauricio Macri, provocó varias horas de fuertes disturbios frente al Congreso y una sesión dentro del hemiciclo del todo revuelta y alborotada. La represión se apoderó durante largas horas de las calles de la capital argentina.

Pese a que Macri tenía los votos para sacar adelante la reforma, la combinación de las imágenes de fuerte violencia en las calles, con tiros de pelotas de goma y gases lacrimógenos, y los empujones y gritos dentro del Congreso forzaron que se levantara la sesión si haber votado la reforma.

La discusión de la reforma de las pensiones acabó en incidentes graves en los alrededores del Congreso que dejaron heridos a manifestantes y a diputados de la oposición que habían acudido a solidarizarse con ellos. Al menos dos fueron atendidos en la enfermería del Congreso, algo inédito, tras ser impactados por las cargas policiales.

“Algunos diputados de la oposición se han convertido en piqueteros en el recinto. Llegaron a proponer la agresión al presidente de la Cámara. No permitieron debatir porque saben que representan a una minoría, por eso optaron por la violencia. La mayoría de los argentinos están asqueados de esa violencia. La minoría tiene que actuar con dignidad, sentarse y debatir, y perder. La paz social está absolutamente garantizada, son grupos minoritarios. No podemos comparar con 2001, con crisis profundas de legitimidad”, aseguró Marcos Peña, mano derecha de del presidente.

Según informa El País, en el momento más tenso del día, la oposición exigía a gritos que se suspendiera la sesión ante los incidentes que se estaban produciendo en la calle. La diputada de izquierda Victoria Donda, hija de desaparecidos robada a sus padres nada más nacer en cautiverio en la ESMA, con la pierna escayolada por un golpe recibido en otra carga policial el día anterior, pidió al presidente, Emilio Monzó, que parara los trabajos. Pero el presidente, hombre de confianza de Macri, se resistía porque creía tener los 129 diputados necesarios, algunos de ellos peronistas. Algunos parlamentarios kirchneristas se acercaron a su mesa y empezaron a empujones a intentar impedir que se pudiera abrir la sesión. Llegaron incluso a pegarle un manotazo en el micrófono.

La operación estuvo a cargo de unos 3.000 agentes, inédita en el país desde el estado de sitio de diciembre de 2001. La policía no brindó números oficiales de heridos, pero se contaban por decenas. Muchos de ellos periodistas, como el reportero gráfico del diario Página 12 o el periodista Federico Huscarriaga, ambos con disparos de balas de goma. El escándalo fue tal que algunos familiares de los submarinistas del ARA San Juan que habían sido invitados a presenciar el debate también fueron golpeados por la policía al intentar ingresar.