El agricultor peruano Saúl Luciano Lliuya, de 38 años, decidió desafiar al gigante energético germano RWE, una empresa que se convirtió en la segunda compañía del sector energético en Alemania.

Lliuya teme los efectos que la emisión de gases del efecto invernadero puedan provocar la desaparición de su ciudad Huaraz, situada a 3.000 metros sobre el nivel del mar, en los Andes. Por eso, con la ayuda de la ONG alemana Germanwatch y la Fundación Viabilidad Futura, presentó una demanda  ante los tribunales en la que responsabiliza a RWE de los daños producidos por el cambio climático en su región. “Primero reclamamos a la empresa directamente, pero ésta no reconocía lo que le decíamos, por eso luego fuimos a los tribunales”, señaló Lliuya al medio español eldiario.es.

El Tribunal del distrito de Essen desestimó la demanda, pero Lliuya apeló esa decisión y llevó el caso a una instancia superior de la justicia alemana. Hace un par de semanas, ese tribunal de apelación admitió a trámite la demanda, lo que invita a pensar que podría haber un proceso judicial en toda regla. El proceso se encuentra actualmente en fase de análisis de las pruebas presentadas por el peruano.

La decisión de la Justicia fue calificada de “gran éxito” y de “hecho histórico” por parte de la Fundación Viabilidad Futura, que se ocupa, entre otras cosas, de canalizar donaciones para financiar los costes de la batalla judicial. Para ellos, la decisión podría sentar un precedente muy significativo, pues hay otras empresas que también tienen responsabilidad por hechos parecidos y que podrían verse afectadas.

En Alemania, RWE es una de las empresas señaladas por los ambientalistas como uno de los grandes emisores de CO2, uno de los que producen en llamado efecto invernadero. Según cuenta Lliuya al medio, debido al cambio climático, los dos glaciares que alimentan la Laguna Palcacocha se derriten cada año uno poco más. Como resultado, la laguna lleva ya meses amenazando con desbordarse. “Estamos en una situación de riesgo, el Gobierno se está ocupando de la situación mediante un sistema de tuberías que está sacando agua a la laguna, pero esa no es una solución duradera, porque el riesgo sigue ahí”, dijo el agricultor, quien también trabaja de guía de montaña en la temporada alta de turismo.

En todo este proceso, Lliuya tiene bien presente los hechos que remecieron a su ciudad el 13 de diciembre de 1941, cuando la caída al lago de un enorme bloque de hielo de uno de los glaciares provocó un aluvión que dejó a más de media ciudad cubierta de agua, lodo y rocas, dejando a  5.000 personas fallecidas. “Ahora mismo en Huaraz debemos ser unos 150.000 habitantes, si hay un aluvión, algo que esperemos que no ocurra, habría unas 50.000 personas afectadas”, aseveró.