Con el apoyo dado a Guillier a 4 días de las elecciones más disputadas de la historia nacional, los dirigentes del Frente Amplio demostraron, en forma y fondo, que están a la altura de las circunstancias que les toca enfrentar.

Hay veces en la historia en que se impone la necesidad de marchar separados, pero golpear juntos. Trosky decía que esa era la regla para conformar un bloque. En esta encrucijada que se abrió a partir de la primera vuelta, el FA actuó en bloque.

Hubo distintos y muy intensos momentos en el proceso de toma de decisión, incluso contradictorios, paradojales, pero prevaleció la unidad. Una primera declaración ambigua, imprecisa; luego una decisión personal de Beatriz Sánchez, entre medio,  siempre un mismo discurso hacia Guillier y la Nueva Mayoría; finalmente una misma toma de posición.

También en la forma se vio un bloque. El mismo día, en horarios cercanos, los máximos dirigentes del FA se pronuncian a favor de votar por Guillier y contra Piñera. Lo anuncian vía Twitter y Facebook. Ninguno usa a la prensa duopólica para hacer el anuncio, ninguno cae en la tentación de “exclusiva a cambio de portada”, pero igual imponen la agenda y marcan la pauta de discusión hasta el domingo, al menos. Construyen fuerza comunicacional; en la mañana El Desconcierto había editorializado en el mismo sentido que las declaraciones de los dirigentes.

El de ayer fue un día bautismal para el FA. Mostró unidad en el momento de mayor tensión, mostró flexibilidad para revisar sus propias decisiones, mostró a una generación de jóvenes enseñando audacia y madurez, ante cadáveres políticos que infantilizan sus puntos de vista.

La resolución que tomara el FA de cara a la segunda vuelta, fuese cual fuese, iba a ser bautismal y genética. La génesis y el ADN del FA quedarían (quedaron) impregnados por esta decisión fundante. Son muchas cosas las que se verán influidas por esta opción. Ya sea que gane Guillier o Piñera, el peso de Beatriz Sánchez no es el mismo ahora que los dirigentes del FA y su lideresa coinciden en cómo votar; también el tipo de oposición que se será. Este domingo asimismo se pone en juego cómo clausurar este ciclo político postdictatorial. El FA optó por intentar cerrarlo con Guillier y por ser un actor clave para incidir en las características que tendrá la apertura del nuevo ciclo político en Chile.

En forma y fondo asoma la posible emergencia de un nuevo bloque en Chile, uno que pareciera ser que viene a disputar poder en serio.


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