En este artículo señalaré brevemente algunas de las razones por las cuales creo necesario votar por Alejandro Guillier en la segunda vuelta de la elección presidencial, a realizarse el domingo 17 de diciembre. Una de las razones es evitar el triunfo de Sebastián Piñera.

¿Por qué es necesario realizar un planteamiento de ese tipo?

Primero, porque representa a las fuerzas que apoyaron a la dictadura militar durante los diecisiete años que ésta ejerció el poder. Algunos datos para ilustrar lo dicho: uno de los jefes de campaña de Piñera, Andrés Chadwick, fue uno de los jóvenes que acudieron al acto organizado por la Junta de Gobierno en la cumbre del Cerro Chacarillas. En esa ocasión el General Pinochet anunció el año 1985 como la fecha de término de la dictadura, plazo que no cumplió. A su vez la totalidad de los militantes y dirigentes de la UDI, una parte de los de Renovación Nacional y de las fuerzas cercanas apoyaron con entusiasmo el régimen militar. No se les ha escuchado una sola autocrítica. Incluso José Antonio Kast afirma, sin ambages, que admira al dictador.

Todos esos personajes apoyan a Piñera, lo que significa que, aunque no haya sido partidario del régimen militar, representa a las fuerzas que lo apoyaron, que aún lo defienden y admiran.

Segundo, es necesario evitar el triunfo de Piñera porque de ser electo promovería políticas culturales de corte conservador, especialmente en temas relacionados con la sexualidad. Se corre el peligro que impugne algunas leyes ya aprobadas, como las tres causales de aborto, el matrimonio igualitario e incluso que ponga en cuestión políticas promovidas por los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría, como la de la píldora del día después. Esto puede resultar exagerado, pero no lo es, dada la discusión generada en torno a la medida. Esta concitó el rechazo total y decidido de las fuerzas de derecha.

Tercero, de ser electo Piñera promovería políticas socio-económicas de corte neoliberal, con lo cual restringiría aún más el papel del Estado. Este último ha sido desplazado de los roles centrales a otros secundarios de mera subsidiaridad; su actuación definiendo políticas públicas suscita el rechazo de las fuerzas que apoyan a Piñera.

Pero la motivación principal para votar por Alejandro Guillier no es evitar el triunfo de Piñera. Esa es una razón importante y significativa pero secundaria. Lo central es que, de ser electo, se abrirían espacios para empujar políticas de reforma, por ejemplo en temas de seguridad social, el cual -como se sabe- suscita el interés de la ciudadanía, promoviendo incluso marchas. Para decir algo sobre el tema: lo más seguro es que no existan fuerzas para eliminar las AFP, pero puede haber consenso para impulsar reformas, contando incluso con el apoyo de la Nueva Mayoría. También existirían posibilidades de avanzar en materias como la gratuidad, tanto en el nivel universitario, donde ya se comenzó, como en la educación secundaria.

Con Piñera se cierran espacios, con Guillier se pueden abrir.

Para conseguir esa posible apertura serán fundamentales las acciones de presión del Frente Amplio. Este, como lo han dicho sus dirigentes, no entrará al gobierno pero debe actuar planteando políticas progresistas. Debe hacerlo a través del grito, pero también a través de la negociación. Esto significa hablar en voz alta, marchar por las calles formulando consignas y generar alianzas para impulsar las políticas deseadas.


Sociólogo, Premio Nacional de Humanidades 2015. Docente Escuela de Sociología de la U. Academia de Humanismo Cristiano