No tienen mucha base ideológica y defienden a sus candidatos con frases muy parecidas a las que decían en las salidas de la cancha, llenas de orgullo patriótico aunque sin mucho contenido. Sin embargo, son un poderoso aliado para que esa nueva derecha pueda llegar al corazón del votante de las camadas populares, sobretodo por la idolatría que generan.

El caso más reciente que surgió esta semana, cuando ESPN Brasil informó que Ronaldinho, el último gran gambeteador de la escuela brasileña, pretende lanzarse por un cupo en el Senado, filiándose al Partido Patriota, recién creado por Jair Bolsonaro para agregar distintas leyendas y agrupar sectores evangélicos y ex militares alrededor de su candidatura presidencial.

Todavía se trata de una precandidatura, porque los candidatos a cupos legislativos deben empezar a definirse en marzo para las elecciones presidenciales y legislativas programadas para octubre de 2018, pero Ronaldinho parece estar decidido no solo a ser candidato, sino también a terminar oficialmente su carrera en el próximo año. Aunque es nacido en Porto Alegre, Ronaldinho sería candidato por el Estado de Minas Gerais, donde jugó por el Atlético Mineiro y fue campeón de la Copa Libertadores 2013. Las especulaciones indican que volvería a ese club para tener simultáneamente su última temporada y su campaña senatorial. Cabe recordar que el crack brasileño no disputa partidos oficiales desde su corto pasaje por Fluminense, a mediados de 2015.

El Estado de Minas Gerais, y su capital Belo Horizonte, conocen de la influencia del deporte en la política: el alcalde capitalino es un ex presidente del Atlético Mineiro: Alexandre Kalil, un centroderechista que venció en el balotaje al ultraderechista João Leite, quien es un mítico ex arquero del mismo club. Cruzeiro, el otro grande del fútbol de allá, también ha podido elegir a un senador: Zezé Perrella, quien tratará de alcanzar su reelección, posiblemente enfrentándose a Ronaldinho.

Romário y Ronaldo

En las elecciones de 2014, los deportistas brasileños también se hicieron presentes, y casi todos ellos apoyando a candidatos de la derecha, o siendo ellos mismos los candidatos.

Por ejemplo, la famosa dupla Bebeto y Romário, que llevó Brasil a ganar su cuarta estrella dorada en el Mundial de Estados Unidos 1994, alcanzaron cupos parlamentarios en los comicios: Bebeto fue elegido diputado regional por el Estado de Bahia, por un partido de centro, y Romário se ganó un cupo como senador por el Estado de Río de Janeiro.

En el caso del chapulín, aunque fue candidato por el Partido Socialista Brasileño (PSB) y apoyado por Lula y Dilma, al final traicionó a la presidenta, votando en favor del golpe institucional en su contra, en agosto de 2016, y luego apoyando a las reformas y medidas de austeridad de Michel Temer. Curiosamente, el nuevo presidente nombró a personas de su entorno político a la Secretaría de Personas con Discapacidad, lo que fue interpretado por algunos medios de prensa como un intercambio de favores por votos.

Este año, Romário dejó el PSB para ingresar al recién creado partido Podemos, que está lejos de parecerse al homónimo español y es más bien una fuerza de centro-derecha, como Amplitud en Chile.

Entre los deportistas que solo apoyaron candidaturas, y tomando como ejemplo Brasil de 2014, hay que decir que todos apoyaron la misma candidatura: la del principal opositor de Dilma Rousseff, el senador por Minas Gerais (e hincha de Cruzeiro) Aécio Neves. Entre los principales apoyos están los futbolistas Ronaldo y Neymar, la ex jugadora de voleibol Ana Paula Henkel y el entrenador campeón mundial y olímpico de voleibol Bernardinho Rezende.

Además de apoyar a Aécio en la fallida candidatura presidencial de hace tres años, ellos también engrosaron la campaña organizada por el senador en los años siguientes a esa derrota, en favor del impeachment de Dilma. Aunque luego de la caída de la presidenta, y con Aécio denunciado en Lava Jato por varios temas – su nombre está en muchas listas de coimas entregadas por las constructoras OAS, Odebrecht, Andrade Gutierrez y otras, sin contar el audio comprometedor entre él y el empresario Joesley Batista, dueño de Friboi -todos se trataron de desprender de su figura, excepto Henkel-.

La chica voleibolista parece ser la más ideologizada del grupo, y no solo en favor de la derecha brasileña: durante las elecciones estadunidenses ella usó sus redes sociales para manifestarse en favor de Donald Trump, y volvió a apoyarlo en la polémica que lo enfrentó a jugadores negros de la NBA y NFL, que se arrodillaban durante la ejecución del himno de los Estados Unidos en protesta por el apoyo del presidente a las manifestaciones de grupos racistas del país. Para ella, los jugadores faltaron al respecto para con el país y debieron ser punidos por los directivos de las respectivas ligas. También suele publicar comentarios criticando al feminismo, el que considera “un movimiento de mujeres que se victimizan”, y defendiendo privatizaciones y medidas de austeridad.

El “gordo” Ronaldo no suele demostrar tanto su ideología, pero igual es comprensible su simpatía por la derecha: desde que se retiró del fútbol, en el año 2011, el crack se volvió empresario, dueño de una empresa por la cual actúa como representante de jugadores -teniendo a Neymar como uno de sus clientes estrella-, además de administrar su propia carrera de jugador-promotor de torneos de póker.

Carlos Tévez

Para no quedar solo en Brasil, hay otro caso importante aquí al ladito de Chile. Todo quien conoce la historia de Mauricio Macri, sabe que el presidente argentino empezó su carrera política a partir de su pasaje por la presidencia de Boca Juniors. Muchos son los jugadores xeneizes que lo apoyaron en sus candidaturas, tanto a la alcaldía de Buenos Aires cuanto al sillón de la Casa Rosada, pero ninguno tuvo el efecto que generó Carlos Tévez.

El Apache, nacido y creado en una villas más violentas del conurbano bonaerense, fue el comodín usado por el macrismo para acercarse a los sectores sociales bajos, tanto en las presidenciales de 2015, como este año, en las legislativas. En agosto de este año, días después de las primarias, en una entrevista televisiva, el jugador habló de política y dijo que considera a Macri como un padre, y le alabó aún más: “tengo fe en que es el hombre que puede cambiar a la Argentina”.