Es inevitable que el cuerpo se empiece a mover y baile sin siquiera darse cuenta al estar en una presentación de Fakuta. Ella aparece discreta en el escenario –con su blazer amarillo, polera rayada y como siempre, tapando parte de su cara con su pelo largo y ondulado– pero al relajarse y enredar su voz dulce con las melodías, sintetizadores, beats y luces coloridas, el resultado es una atmósfera que no deja de llevar a los asistentes de un lado para el otro.

Su presentación en Matucana 100, la del pasado jueves 14, fue la elegida para volver a los escenarios después de un tiempo, y mostrar en vivo sus dos nuevas canciones, “Abrazándote” y “Perfecto desastre”, que lanzó a principios de diciembre en formato maxisingle bajo el sello Quemasucabeza.

Fakuta –el alias para el proyecto de la arquitecta Pamela Sepúlveda (35)– es figura conocida en el pop nacional desde hace varios años. Luego de su paso por la banda Banco Mundial, su nombre fue destacado en el comentado artículo de 2011 El País, “Chile, nuevo paraíso del pop” junto a Gepe, Dënver y Anita Tijoux, ha editado dos discos como solista junto al dúo De Janeiros (integrado por Milton Mahan de Dënver y Pablo Muñoz), y el más reciente, “Tormenta Solar” estuvo dentro de los listados de lo mejor de 2014 tanto a nivel local como internacional.

Precisamente desde entonces no se conocía material nuevo suyo y, en este regreso, aparece con canciones que continúan en su universo electropop pero que son más oscuras en sus letras, que hablan del amor desde lo irracional, desde esos rincones en que se nubla el pensamiento, y con nuevos sonidos que se alejan de los amarillos y rosados luminosos más recientes para acercarse más a las tonalidades violetas y moradas.

En esta vuelta además dio un paso más en el camino hacia su independencia y por primera vez decidió producir sus temas ella misma, lo que, contó a El Desconcierto unos días antes de su presentación, implicó un proceso de juntar fuerza y superar sus inseguridades como mujer que hace música. También abordó sus reparos sobre ser una figura del pop en la industria musical, lo hartada que está de las canciones que románticas que hablan desde lugares comunes y su preocupación por escribir letras desde miradas femeninas.

/Carla Quinteros

¿Por qué decidiste trabajar como tu propia productora?

Con el otro disco se cerraba una etapa en que trabajé mis dos discos con los chiquillos (Mahan y Muñoz). Yo siempre sentí que mis maquetas no cambiaban taaanto cuando pasaban por la etapa de producción y sentía también que estaba muy cerca de hacerlo sola, pero estaba esta inseguridad de que, al hacerlo yo, quizás no iba a sonar tan bien porque igual la figura del productor está súper institucionalizada. Pero filo, a lo mejor no suena tan bien, pero lo hice yo sola y no me importa si sueno peor. Esta vez no tenía la necesidad de llegar a tanta gente y fue un aprendizaje para mí, fue bacán pasar por este proceso de agarrar seguridad y decir ‘filo, que digan lo que digan’.

Estas canciones son un poco más oscuras y las letras están más abiertas. ¿Cómo fue el proceso para hacerlas? 

El Tormenta Solar a mí me gustó mucho hacerlo y en ese momento quería salir pa’ afuera y estaba muy metida en la producción pop, estudiando productores –como el de Britney Spears–, etc. Había todo un rollo entre los tres con los De Janeiros de cómo más hacer popero el proyecto, entonces fue todo investigación, escuchar, y trabajo entre todos de hacer canciones populares dentro de lo que nos gustaba hacer, que era con sintetizadores y todo eso.

Pero cuando salió no sé si me gustó tanto, no me refiero a las canciones ni el disco, sino que en el sentido de que no es tu labor hacer pop o ser una figura. A mí me encanta el pop, pero no necesariamente tenís que ser como Beyoncé. Siempre me sentí más rara, de hecho las canciones del Tormenta Solar donde yo más me encontraba eran las que tenían una rareza por debajo, como “Mascota”, “La intensidad” o la misma “Tormenta Solar”. Entonces me empecé a dar cuenta que no era así como quería que la gente me viera, y yo creo que estas canciones nuevas van más por este otro lado, son más raras.

¿Pretendes lanzar pronto un disco o seguir en el formato maxisingle? 

De todas formas me interesa lanzar un disco. Lo del formato maxisingle se me ocurrió porque una amiga me hizo ver que en realidad ya no se escuchan mucho los discos, hay gente a la que le gustan más las canciones. Y eso lo encuentro interesante porque yo soy muy defensora de las canciones y me interesa darle importancia a cada una, no sólo a las mías si no que en general a todas. Cada canción es como una obra chiquitita, de tres minutos, y hay algo que decir en ella, hay una subida, hay un desenlace, y en este momento del mundo donde todo pasa rápido y casi no tenís tiempo para dedicar nada, pucha, dedicar tres minutos es bacán.

También lo decidí porque en el Tormenta Solar igual hubo canciones a las que no se le puso tanta atención y que me hubiera gustado que la gente se hubiera fijado más en lo que había. Por ejemplo, mi favorita era “Fugitivos”, pero que nunca jamás iba a ser single y no iba a tener video ni nada.

Claro, es que al hacer discos y elegir singles tienes que responder a lógicas más de la industria

Bueno, y por lo mismo, esa lógica de la industria me hizo repensar todo y decir “en verdad no sé si quiero funcionar en esa lógica”. Eso me asustó también de ser tan pop. No era que yo de verdad me lo creyera o quisiera ser Denise Rosenthal –a pesar de que me encanta–, pero me sentía como estar jugando a ser competitiva, y eso conlleva otras cosas aparte de la música, que en verdad no me interesan.

¿Te refieres al hecho de estar muy en primera línea?

Puede ser, también hay responsabilidades. Esto de estar siempre presentable, por ejemplo, creo que es una vocación igual, y yo en el colegio siempre tenía el cuaderno con las puntas dobladas, las esquelas cochinas. Es súper agotador, y por eso me gusta más el bajo perfil.

También me pasaba que me agotaban demasiado estas instancias sociales en que hay que andar haciendo como relaciones públicas. Por ejemplo, una vez me invitaron a La Moneda, y yo no hablé con nadie porque no los conocía y no eran mis amigos, pero había muchos músicos sacándose fotos con Bachelet, conversando y muy haciendo vida social, y no, a mí no me gusta nada.

Carla Quinteros

La historia está escrita desde una visión masculina

“No para la tierra con solo decir que lo siento / imágenes sueltas que vuelven a verme vencido / yo sigo asustándote / conoces lo torpe que soy”.

Con esas frases empieza “Abrazándote”, uno de los nuevos temas; en ambos Fakuta eligió hablar de amor pero “desde la parte fea”, en ese momento en que la razón se nubla. “Son más oscuras en el sentido de que no hablan de cosas tan bonitas. Son sentimientos, pero medios enrarecidos, y por lo mismo tampoco quería cerrarlas o hacer una conclusión. Son sentimientos que están y que quizás no están bien”, explica.

También cuenta que su preocupación por hablar desde miradas y personajes femeninos se debe a que “yo siento que el relato del amor desde la perspectiva de la mujer casi no existe, si no es muy como rosado y poco aterrizado”.

En el Tormenta Solar tú decías que exploraste tu feminismo y también en estas nuevas canciones mencionaste esto de hablar y validar lo irracional. ¿Tiene que ver con lo mismo?

Sí, yo siempre trato de ir uniendo lo que hago con la religión del feminismo. Un amigo hace unos días me decía “ahora quieren cambiarlo todo”, porque yo le decía que las letras históricamente habían sido machistas, entonces él me decía: “¿y ahora te van a dejar de gustar todos los grupos?”. Pucha, a lo mejor no te tienen que dejar de gustar todos los grupos, a lo mejor podís odiarlos un rato, pero está bien cuestionárselo, está bien darte cuenta que en tu vida te hái vacilado letras que son súper ofensivas para la mujer y está bien hacer sentir esa ofensa y no decir que no importa.

Y eso también pasa porque la historia está escrita desde una visión masculina, y por eso me parece importante y bacán que ahora haya caleta de editoriales independientes donde se están escribiendo muchos libros de mujeres, como el “Reinos” (de Romina Reyes) que me gustó mucho, o el “Qué vergüenza” de la Paulina Flores, que me lo han recomendado mucho. Las canciones son literatura femenina y nosotras tenemos que hablar desde nuestra perspectiva, y para mí hablar de lo que sentimos las mujeres es como lo más político que puedo hacer, porque justamente esta sociedad es súper racional y cuando no erís racional es como si no estuvierai bien.

Claro, y eso te deja en una posición súper incómoda

Sí po. Por ejemplo, toda la vida uno cuando está con la regla y te sentís como el pico y estái emo máximo, hemos tenido que actuar como si nada. Entonces para mí es importante hablar desde estas locuras, que toda la vida a una la han tratado como bruja o como histérica por tener los sentimientos que tenís en el amor, o que te choreái por cosas que no siempre sabís decir por qué.

Uno no siempre sabe entender las cosas que te ofenden o que te hacen sentir mal, y es porque muchas emociones de las mujeres están como vetadas. Entonces es importante saberlo traducir, reconocerlo, y si se puede, cambiarlo; decir “para atrás fue así pero para adelante hagamos las cosas de otra manera”. Como las letras de las canciones, yo estoy cansada y no quiero escuchar nunca más que digan “tus ojos” o “tu pelo”, de características físicas, cuando hay tantas cosas más que se pueden decir sobre el amor, no sé: tus ideas, tu simpatía, tus chistes. Tu humor color de rosa, tus tallas seductoras. Les regalo esos versos chiquillos.

Me da la impresión de que es como si asustara la parte más irracional o el tener tantas emociones.

Sí, y por eso, en mi caso, creo que extrañamente partí mi carrera sin que me importara nada la letra y cada vez es donde más siento que tengo que explorar porque encuentro que, en cuanto al sonido, estamos en un momento del mundo en que no hay tantos lugares donde ir, como que todo está súper hecho y lo que más que podís hacer es experimentar.

Pero creo que sí con las letras hay mucho donde explorar, contar historias diferentes, no ser tan snob, no retratar esa realidad tan linda que combina con la decoración perfecta de una casa, como que siempre pienso en esas cosas. Me gusta buscar otros lugares donde ir y que no se haya ido todavía.

¿Qué proyectos musicales chilenos de ahora te gustan?

Niña Tormenta, su disco me encantó. Además, es muy sencillo, con muy pocos elementos pero muy preciso, con melodías muy lindas, letras muy buenas, sencillas pero tomadas desde una perspectiva que antes no había visto. También tiene una cosa de las mujeres cantoras que a mí siempre me ha gustado, una mujer con voz dulce y guitarrita no puede fallar.

También está la Josefina González que hace canciones muy lindas y con letras medias humorísticas, y también me gusta mucho. Y la Entrópica, que es una productora más electrónica, quizás mucho más estricta en el estilo pop electrónico; ella produce todo su trabajo y es seca, y sacó un disco este año que se llama “Adentro” que además tiene una gráfica muy linda, ella es muy visual.

Igual siempre que sale un disco de mujeres, yo lo escucho sí o sí, y creo que ojalá se escuchara más a las mujeres, porque están haciendo música muy interesante.

Bueno, y también me encanta Gianluca, ese fenómeno me recuerda mucho cuando salió Taller Dejao, vai a sus tocatas y todo el mundo se sabe los temas, y me encantan sus letras. También me gusta porque es súper contrario al trap con su discurso de “soy el mejor, ando en mi auto”, y lo bacán del Gianluca es que es muy normal, un niño de clase media promedio y él asume eso y canta desde esa perspectiva que es súper único y es primera vez que lo escucho. Hay tanta gente que es de clase media y hace música, pero no se ponen desde ese lugar.