Todo es alegría y celebración en el comando Piñera. Ni el más optimista de los adherentes se esperaba un resultado como este, donde con 3.790.397 votos, Piñera superó el techo histórico de votación de la derecha post-dictadura y se instaló con autoridad como el nuevo presidente de Chile hasta el 2022.

En medio de la algarabía de la derecha en el Crowne Plaza, el centro de operaciones de la candidatura de Chile Vamos, una de las figuras que ronda con una sonrisa de oreja a oreja es Jaime Bellolio, la cara de la renovación de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y uno de los nombres claves en el comando de segunda vuelta del candidato ganador del balotaje.

En conversación con El Desconcierto, el joven diputado gremialista analizó las claves del triunfo y esbozó una proyección de lo que será el regreso de Piñera a La Moneda.

-En la derecha hay un relato de que si ganaban esta elección no se quedan sólo por 4 años, sino por 8 ó 12, ¿cuáles son las prioridades que tendrá esta nueva derecha?
-En primer lugar, queremos decir que estamos muy contentos con el resultado. La verdad es que es mejor de lo esperado: Piñera se acaba de transformar en el presidente más votado en una segunda vuelta de la historia de Chile. Si hay alguno que todavía no quiere aceptar es que la mayoría de los chilenos votó por el sentido común, bueno, acá está la prueba. La mayor parte de los chilenos quiere un proyecto distinto a ese refundacional de la Nueva Mayoría, por eso, parte de nuestra responsabilidad ahora no es conquistar a la mayoría de los electores, eso ya pasó, sino que conquistar a la mayoría de la sociedad. Eso significa escuchar, significa saber que Chile cambió, significa renovar los equipos y renovar también esa mística.

-¿Cómo pretenden llevar a cabo ese proyecto?
-Solamente podemos hacer este proyecto en la medida en que estemos con la mayoría de la sociedad, especialemente con la familia de clase media. Ahí está el desafío de verdad, eso es detener la retroexcavadora, eso es unir al país, eso es detener el instinto de arrasar que tuvo la Nueva Mayoría en estos 4 años. Chile está aburrido de esas cosas, del discurso de Alejandro Guillier y sus seguidores. Eso es lo que no quiere Chile.

-¿Y qué quiere Chile?
-Chile busca a alguien con moderación, alguien que pueda convocar a una mayor parte de los chilenos, pero nuestro desafío en el parlamento y de parte de Sebastián Piñera es renovar los equipos y lograr acuerdos. Esa es la única forma en la cual se puede gobernar Chile. Esta es una transición hacia una mayoría de centro derecha.

-Ahora con su triunfo va a haber un principal ojo en lo que tiene que ver con los conflictos de interés, considerando que muchos ministros anteriores terminaron enfrentando a la justicia.
-Bueno, hoy tenemos reglas mucho más estrictas y una exigencia de mayor transparencia de parte de la ciudadanía, lo cual es parte de la nueva política. Por lo mismo, es necesario que haya una renovación en cuanto a que hoy muchas personas jóvenes o adultos mayores que no hayan participado antes en política saben que la cancha es distinta y que se tiene que jugar en torno a eso.

-En la segunda vuelta se instaló la idea del antipiñerismo, transformando esto en una especie de plebiscito entre Piñera o no Piñera. Teniendo en cuenta que la figura del futuro presdiente es controversial y que pese a ser electo genera mucho rechazo también, ¿cómo se va a lidiar con esto en los 4 años de gobierno?
-Hubo varios que quisieron decir que esto era un plebiscito contra Piñera, y les fue muy mal, porque nunca antes una persona de centro derecha -ni de izquierda tampoco- había sacado tantos votos. Por tanto, si lo que quisieron fue hacer un plebiscito, bueno, van a tener que tragarse cada una de sus palabras porque los chilenos escogieron a Sebastián Piñera y a las ideas que él representa. Y lo hicieron con un mandato muy conduntente, ganando en segunda vuelta por 10 puntos. Esa cantidad de votos es algo que nosotros no esperábamos, y por tanto acá la responsabilidad nuestra es actuar con humildad y con unidad. Y la izquierda va a tener que vivir su duelo durante un buen tiempo, y decirles a ellos que lo que queremos es que haya unidad. La odiosidad de ellos que se la guarden para la próxima elección, porque no les va a funcionar en este tiempo.