Las tres son periodistas, están vinculadas con la televisión y han decidido dar la pelea contra el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en la próxima contienda electoral.

Ksenia Sobchak

Sobchak, de 36 años, es la más popular de las tres. Hija del antiguo alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak, padrino político de Putin, a Ksenia nunca le ha faltado ni el descaro ni el atrevimiento, especialmente desde que se embarcara en el mundo de la televisión basura. “En la Rusia actual la cualidad que necesitas para desafiar a Putin y cambiar las cosas es ser valiente”, asegura.

Su popularidad se cultivó al presentar durante ocho años (2004-2012) el programa “Dom-2”, el “reality show” más longevo de la televisión mundial, principal motivo por el que tiene problemas para que se la tomen en serio. De hecho, cuando ni siquiera ha comenzado oficialmente la campaña, las encuestas dicen que Sobchak cuenta con una intención de voto del 10%, aunque es verdad que su índice de desaprobación rebasa el 50%. Eso, porque muchos consideran que, pese a haber prometido fundar un partido tras las presidenciales, las elecciones no son más que una estrategia de relaciones públicas.

“Estoy a favor de la evolución, no de la revolución. Necesitamos una nueva Perestroika. No quiero una revolución en las calles, ya que sería muy sangrienta”, insiste.

Debido a su negativa a atacar personalmente a Putin, del que dice que salvó la vida de su padre, el líder de la oposición extraparlamentaria, Alexéi Navalni, se ha negado a apoyarle, pese a que está inhabilitado.

Ekaterina Gordon

La segunda candidata comparte con Sobchak el hecho de ser de la misma generación, además de su deseo de reducir los poderes presidenciales y convertir Rusia en una república parlamentaria.

Gordon considera “peligroso, extraño e irracional” vivir en un país donde todas las decisiones importantes las toma una sola persona: Putin. “En un país democrático una persona no puede nombrar al primer ministro e influir en todo lo que ocurre”, dijo la ex esposa del cineasta Alexandr Gordon.

La periodista asegura alto y claro que la mayoría de altos funcionarios y diputados han obtenido su escaño previo pago de grandes sumas de dinero, lo que considera una aberración.

Su campaña, bajo el lema “Gordon por las mujeres”, propone, entre otras cosas, retirar el carné de conducir e impedir viajar al extranjero a aquellos hombres que no paguen la pensión a sus antiguas esposas. Además, propuso crear un indicador de la efectividad de la gestión gubernamental que garantice la destitución del ejecutivo en caso de que aumenten, por ejemplo, las disparidades entre ricos y pobres.

Larisa Renar

Es la tercera mujer en discordia. La empresaria y presentadora de 51 años considera que la principal misión de un presidente es hacer que Rusia sea un país de gente feliz y que el índice de felicidad debe ser uno de los principales parámetros para valorar la gestión gubernamental. Un objetivo que resume a la perfección su programa electoral, encabezado con el lema: “El derecho a la felicidad”, y en el que aboga por crear incluso un Ministerio de Felicidad.

Escritora y psicóloga de formación, Renar se muestra firme a la hora de respaldar la anexión rusa de la península ucraniana de Crimea.

Desde la caída de la URSS sólo dos mujeres, Ella Pamfílova, actual presidenta de la Comisión Electoral Central, y la política liberal Irina Jakamada, han postulado su candidatura al Kremlin. La primera logró un exiguo 1% de los votos en el año 2000 y la segunda un 3,9% en 2004.