Una nueva polémica pone en tela de juicio a la administración de Donald Trump. Esta vez el motivo es que hace una semana el gobierno de Estados Unidos prohibió el uso de siete palabras en los informes del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la agencia de salud pública e investigación más importante del país.

“Transgénero”, “feto”, “diversidad”, “vulnerable”, “basado en la evidencia”, “basado en la ciencia” y “titularidad” son las palabras que desde ahora estarán vetadas en los documentos oficiales emitidos por la institución, entre otras cosas, para su propuesta de propuesto anual, proyectos de investigación y medidas para luchar contra epidemias.

En este giro radical hacia el conservadurismo en el lenguaje y afectando la forma de abordar temas de interés mundial, el gobierno sugirió frases alternativas: en el caso de “basado en pruebas” y “basado en datos científicos”, indicó que pueden ser reemplazadas por la frase “CDC basa sus recomendaciones en la ciencia en consideración con los estándares y deseos de la comunidad”, de acuerdo al medio.

La orden del cambio con respecto al lenguaje fue comunicada durante una reunión de altos funcionarios del CDC que supervisan el presupuesto, quienes reaccionaron con “incredulidad”. “Estas son palabras que son necesarias en la medicina”, dijo Maegan Samuel, que trabaja de cerca con la CDC, y que calificó de absurda la medida.

Como ejemplos, señaló que los términos se utilizan para investigar los programas para prevención del sida entre población transgénero o investigaciones sobre las consecuencias del virus del zika en fetos.

La decisión ha despertado las críticas de organizaciones vinculadas al mundo de la salud, como la directora de relaciones gubernamentales de la organización para la salud de las mujeres Planned Parenthood Federation of America, Dana Singiser, quien afirmó que “es inimaginablemente peligroso prohibir a los CCD hablar de cosas esenciales para la salud de los estadounidenses”.

En la misma línea, la demócrata por California Kamala Harris la calificó como “francamente ridícula”, mientras que el doctor Sandro Galea, decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, quien se sumó a las numerosas críticas de expertos sanitarios argumentando que “las palabras que utilizamos describen en última instancia lo que nos importa y lo que creemos que es una prioridad”.

Sin embargo, esta no es la primera vez que la administración de Trump realiza cambios en las terminologías de sus departamentos. También en la Agencia para la Protección del Medioambiente, han sido retirados los datos relacionados al calentamiento global y el cambio climático.