El aplastante triunfo que este domingo abrió las puertas de La Moneda a Sebastián Piñera tendrá consecuencias para varios movimientos sociales.  Si bien la mayoría de ellos consideraban insuficientes los avances que el gobierno de Bachelet deja en materia de derechos sociales, veían en Alejandro Guillier la pequeña esperanza para que, al menos, sus demandas nos desaparecieran de la agenda política y mediática. Para que las luchas no quedaran en nada y se mantuviera el gallito para ir sumando pequeñas conquistas.

Ahora, ante un nuevo escenario de cuatro años de piñerismo, las organizaciones sociales tendrán que repensarse y replantear su estrategia para seguir dando la pelea en un contexto aún más adverso. ¿Será más difícil ser escuchado desde el poder? ¿Se concretarán los retrocesos para barrer los pocos logros entregados a los movimientos sociales? ¿Cuál será la respuesta de las colectividades? Todo esto está por ver y hasta el próximo 11 de marzo no empezaremos a ver respuestas concretas.

Sin embargo, ahora es momento para que los movimientos sociales abran sus propios procesos de reflexión y planteen las fórmulas con las que enfrentarán el próximo cuatrienio a sabiendas que, de seguro, el futuro presidente no se lo va a poner nada fácil.

Gloria Maira, Mesa Acción por el Aborto: “El Parlamento y la calle se vuelven importantes para la resistencia”

El tiempo habla de resistencia porque Sebastián Piñera significa un retorno del sector conservador más duro al gobierno. Eso significa que las libertades y derechos que se adquirieron con mucho esfuerzo van a querer ser desmontados. Pero ante eso, no hay retroceso, no es aceptable en ningún ámbito: ni en el aborto, ni en la violencia contra las mujeres, ni en las diversidades sexuales, ni en las identidades. No es posible. Vamos a mirar el escenario, pero creemos que el Parlamento es un lugar que se vuelve muy importante para la resistencia. El otro es, sin duda, la calle. La movilización es importante porque en la calle hemos logrado todo desde el derrocamiento de la dictadura hasta hoy. Es es el lugar donde vamos a estar demandando que no haya retroceso alguno en lo poco y nada que las mujeres hemos ganado.

Marcelino Collío, mapuche y suegro de Macarena Valdés: “Nos preparamos para un escenario que será mucho más confrontacional”

marcelino Collío

Hoy tenemos un motivo de preocupación grande. Teníamos bastantes expectativas en el triunfo de Alejandro Guillier porque por primera vez veíamos la posibilidad de un reconocimiento institucional de la nación mapuche, de avanzar hacia un estado plurinacional e intercultural, de reconocimiento de los territorios ancestrales, de avanzar en la libre determinación. Pero sin duda eso ha sido una plumada, quedó truncado y ya no va. Los próximos 4 años se vivirán con mucha preocupación porque el nuevo gobierno de Piñera significa mucha represión en el territorio, no sólo en el Wallmapu, sino también en los diferentes lugares donde se expresa el movimiento mapuche. El 2018 lo vemos con más conflicto y preparándonos para un escenario que será mucho más confrontacional que este, no porque lo queramos nosotros, sino porque el nuevo gobierno ya ha dicho que va a haber más militarización en el territorio.

Erika Montecinos, Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio: “Lo único que nos queda es la calle”

 

Nos diferenciamos de los otros movimientos LGBTI que felicitaron al nuevo gobierno y dijeron que iban a trabajar en conjunto con ellos. Nosotras dijimos que no, que vamos a hacer oposición al gobierno electo. Sabemos el estancamientos que va haber con nuestras demandas. A nosotras lo que más nos preocupa son los fundamentalismos. Nos estamos armando políticamente para hacer frente al nuevo escenario. Por ejemplo, sabemos que nuestro proyecto de ley que tenemos en el Senado, que es de derecho de filiación, será muy difícil que tenga respaldo del gobierno. Ya no lo tuvo con Bachelet porque le dio prioridad al tema del matrimonio igualitario, entonces menos lo vamos a tener ahora con un gobierno de derecha. Estamos viendo ahora la estrategia que vamos a seguir porque sabemos que en el Congreso quizás la balanza está más inclinada hacia los derechos y libertades. Pero en realidad lo que nos preocupa es el avance de los fundamentalismos y los discursos de odio que ahora tendrán una palestra en el poder. En los cuatro años de gobierno de la Nueva Mayoría tuvimos pequeños y escasos avances y costaron bastante, pero al menos había una predisposición y una política de puertas abiertas hacia los movimientos sociales. Tenemos que estar unidas y unidos frente a los fundamentalismos que se vienen y que nos van a impedir seguir avanzando en las pequeñas políticas públicas y en los proyectos de ley, que van a quedar estancados. Lo único que nos queda es la calle, la denuncia, armarse políticamente, unirse y ver otras estrategias en comunas, regiones y municipios.

Rodolfo Noriega, Coordinadora Nacional de Migrantes: “Seguiremos fortaleciendo las organizaciones y fomentando la unidad del movimiento”

No esperábamos este triunfo, aunque tampoco era una cosa imprevisible. Podía ser un escenario factible. Lo que hemos entendido es que hay la necesidad de reafirmar el compromiso de los dirigentes migrantes en torno a la defensa del pueblo migrante. Son tiempos difíciles donde se ve quiénes están comprometidos y quiénes no. El momento es complejo, de mucha preocupación, pero vamos a hacer frente para que no se restauren medidas como las que Piñera propuso durante su campaña y que nos parecen tremendamente peligrosas para la comunidad migrante. Por ejemplo, la posibilidad de disponer de los trabajadores migrantes para devolverlos luego de que estén insertos en un proyecto económico determinado, condicionar la nacionalidad de los niños, elevar las barreras de ingreso o no regularizar a los migrantes que estén en situación irregular aún cuando tengan hijos. Son situaciones de real preocupación. Frente a esto, nosotros vamos a seguir fortaleciendo las organizaciones, fomentando la unidad del movimiento y saliendo a defenderlo bajo cualquier circunstancia. Ahora tenemos grandes aliados que son los trabajadores chilenos, con alianzas con las principales centrales de trabajadores del país y estamos construyendo la unidad del pueblo trabajador para confrontar cualquier circunstancia. Esperamos que los envalentonados discursos xenófobos no encuentren eco, porque si no el escenario de enfrentamiento sería aún mayor.