En Chile, las publicaciones que abordan la antropología como disciplina y ejercicio son escasas fuera de los espacios académicos. Poco se difunde, hacia un público más amplio, de qué se trata y para qué sirve. Por lo mismo, llama positivamente la atención la aparición, casi simultánea, de dos libros que se encargan de corregir esta brecha tomando a la ciudad como referente.

“En la vereda: conversaciones sobre cultura y cuidad” es de los más recientes lanzamientos de la editorial Bifurcaciones, plataforma de estudios culturales urbanos creada en el 2004 que, además de la edición, posee una revista académica y un departamento de extensión. Compuesto por diez entrevistas a profesionales de distintas áreas, entre los que destacan las chilenas Diamela Eltit y Alicia Scherson, los diálogos se trenzan en torno a cómo se vive la ciudad desde la mirada de un geógrafo hasta un cientista político sin dejar de lado, por supuesto, la opinión de los artistas.

Barcelona, Buenos Aires y Santiago son las metrópolis a partir de las que se elaboran reflexiones sobre la composición de una urbe, considerando a sus habitantes, su morfología y sus cambios en el escenario económico contemporáneo. Así, de la mano de la geografía radical y humanista, se reivindican conceptos tales como el “sentido de lugar” y la importancia de la historia en la construcción del paisaje urbano actual. En una de las entrevistas, el geógrafo Horacio Capel lo comenta de este modo: “La evolución social y económica impone nuevos edificios. Y todo eso que se construye acaba afectando el comportamiento social. (…) Hay una interacción entre el marco físico y la manera como las personas actúan”, estableciendo un vínculo entre modos de habitar y modos de ser en este marco.

En este ejercicio de realizar etnografía a través de las miradas de otros, son interesantes las conclusiones que esta publicación ofrece sobre los modos de habitar de los chilenos, que cobran todavía más fuerza considerando la contingencia política actual. Dice Diamela Eltit que en Chile “proliferó un cierto exitismo ligado más a los bienes que a las realizaciones personales. Esos bienes jerarquizaron los cuerpos (…) y se aprecia bien el parámetro de winner, que hoy sigue bastante vigente. La candidatura de Piñera es una especie de foto de lo que se viene desplegando desde los noventa. Yo siento que sería la persona más propia del sistema. Piñera sería el winner absoluto. Con cirugías plásticas, con aviones”. Para la escritora, el presidente electo representa “el punto más exitoso” del proyecto neoliberal.

“[Relatos de una] Ciudad trizada” se mueve en dirección contraria, situando como protagonista el ojo de la antropóloga y doctora en sociología, Francisca Márquez. La autora recorre distintos lugares de Santiago, articulando su análisis urbano a partir de cinco tópicos: imaginarios, identidades, fronteras, distinción y márgenes. En la reconstrucción de lo que ella llama ciudad trizada, narra con detalle lugares como la población San Gregorio, la Villa Portales y el barrio Jardín del Este en Vitacura para referir a la atomización y segregación, propias de la capital chilena.

Acompañado de 25 croquis, dibujados por Rodolfo Arriagada, cada apartado refuerza la idea de [des]arraigo, integración y memoria que une a los distintos escenarios santiaguinos, observados e interpelados por Márquez mediante la etnografía. En la urdimbre del texto se tejen testimonios de la gente común hasta un amplio contingente de citas bibliográficas. De este modo, esta publicación opera en dos niveles: material de referencia para los espacios académicos y libro de divulgación científica para quienes no están tan cerca de los primeros.

Hacia el final del libro, la autora sostiene que Santiago, desde su génesis, nace trizada. A pesar de ello, dice, “la ciudad porfía en mantenerse como un todo, gracias al hilo de la memoria que sutura esas piezas urbanas”. No obstante, es difícil hablar de unidad en una ciudad que “se ha obstinado en la protección y resguardo de sus fragmentos a la manera de pequeñas islas o melancólicas aldeas”, aludiendo a las distintas experiencias que se tienen de la capital de acuerdo a la comuna, a nivel macro, y el barrio, a nivel micro, en el que se vive. Deja como tarea, frente a la utopía, el desencanto y la nostalgia que componen a Santiago, afinar la mirada y la escucha sobre “esta multiplicidad de gestos en los subterráneos y patios traseros que acompañan nuestra cultura urbana”.

Entre las dos publicaciones aparece un interesante complemento de lo que se entiende por ciudad hoy en día. Hay diferencias en cuanto a lo que es y representa el barrio, por citar un ejemplo, pero más allá de las definiciones, el trabajo de leer a la ciudad como texto es un desafío de vital importancia en el panorama actual de transformaciones agresivas del espacio público. Las reflexiones críticas sobre la manera en que se ordena y se habita el territorio ofrecen pistas sobre quiénes son los que, valga la redundancia, lo ordenan y lo habitan Es en este discurso donde podría ser posible desentrañar cuáles son los significados que le importan al ciudadano de hoy.

En la vereda: Conversaciones sobre cultura y ciudad
Ricardo Greene (editor)
Editorial Bifurcaciones
187 páginas
Precio de referencia: $12.000

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[Relatos de una] Ciudad Trizada
Francisca Márquez
Ocholibros
255 páginas
Precio de referencia: $20.000