Un reciente artículo de la revista Vanity Fair intenta describir al nuevo presidente electo de Chile, Sebastián Piñera. Sin embargo, el especial no saca a relucir la mejor cara del empresario, sino los conocidos y repudiados episodios donde su machismo no ha pasado desapercibido.

El mismo día en que se concretó la votación de primera vuelta, Piñera hizo noticia al intentar hablar frente a los medios y darle un codazo a su esposa, Cecilia Morel, con un escueto: “Córrete tú más allá”. El video del momento se difundió en redes sociales y provocó titulares de todo tipo: “Sebastián Piñera codeó a su mujer en público y lo acusan de maltrato”, en Clarín, o “Todo un caballero: Piñera da codazo a Cecilia Morel para abrirse espacio en conferencia de prensa”, en El Mostrador.

En el artículo recuerdan que “tampoco faltaron las comparaciones con Donald Trump, frecuentemente criticado por su actitud de desprecio hacia las mujeres”. Tras el revuelo, sin embargo, Cecilia Morel salió a descartar haberlo vivido como una agresión, recalcando que su marido “estaba apretado y necesitaba hablar, y los candidatos que quieren salir en la foto me empiezan a apretar a mí y él me apreta [sic]. Pero no fue codazo ni nada”.

Otro episodio de Piñera se vivió el día de la segunda vuelta, cuando se refirió a la situación vivida por el actor Kevin Spacey, acusado de abuso y acoso sexual. “¿Vieron lo que le pasó al pobre Spacey?”, preguntó el presidente electo, obteniendo una rápida respuesta de su esposa y de la periodista Constanza Santa María: “No, nada de pobre”.

“La revista Forbes sitúa la fortuna de Piñera en 2.700 millones de dólares gracias a sus diversos negocios en la Bolsa, su empresa Bancard de tarjetas de crédito, además de su participación en una aerolínea, un equipo de fútbol y una cadena de televisión”, detalla Vanity Fair.

También han resurgido otros episodios vinculados a los comentarios machistas de Piñera hacia otros mujeres. Por ejemplo, cuando en un acto de campaña contó un chiste de evidente mal gusto: “Bueno muchachos, me acaban de sugerir un juego muy entretenido.Es muy sencillo: todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y todos nosotros nos tiramos encima y nos hacemos los vivos. ¿Qué les parece muchachos?”, preguntó riendo.

Luego tuvo que disculparse: “Me disculpo por una mala broma que no afecta mi aprecio y respeto por todas las mujeres. Lamento el aprovechamiento político que ha generado”, dijo.

En 2011, tuvo otra broma en la misma línea acerca del consentimiento femenino: “¿Sabe usted cuál es la diferencia entre un político y una dama? Cuando el político dice que ‘sí’ quiere decir ‘tal vez’, cuando dice ‘tal vez’ quiere decir que ‘no’ y cuando dice que ‘no’, no es político…Cuando una dama dice que ‘no’ quiere decir ‘tal vez’, cuando dice ‘tal vez’ quiere decir que ‘sí’, cuando dice que ‘sí’ no es dama”.