El viceprimer ministro británico Damian Green, uno de los colaboradores y aliados más cercanos de la primera ministra Theresa May, presentó este miércoles su renuncia luego de que una investigación interna de la administración comprobara que también está involucrado en el escándalo de abusos sexuales que por estos días golpea a la clase política británica y envuelve a 36 diputados “tories” (denominación para los militantes del Partido Conservador, al que también pertenencen May y Green).

Green había sido acusado públicamente de acoso sexual por la académica y también militante conservadora Kate Maltby, quien señaló que el hombre se le insinuó hace dos años durante una conversación en un bar, le puso la mano en la rodilla y le aseguró que su mujer era “muy comprensiva”. Debido a lo anterior, Maltby asegura que salió tan “turbada y enfadada” del incidente que no volvió a tener contacto con él, aunque el actual secretario de Estado le siguió enviando mensajes de texto explícitos.

La investigación no se pronuncia sobre ese hecho, y sólo afirma que hay “indicios” de conducta inapropiada, aunque destaca que existen testimonios “contradictorios”. Sin embargo, por lo que sí se le condenó fue luego de que Green reconociera que, diez años atrás, mintió cuando se encontró material pornográfico “extremo” en su computador de parlamentario (cuando ejercía ese cargo).

Debido a lo anterior, Theresa May afirmó que “con un profundo pesar y gratitud por vuestra contribución durante muchos años le pedí dimitir del gobierno y acepté vuestra dimisión”.

Green es el tercer miembro del gabinete de May que está mencionado en la “lista negra” de 36 diputados del Partido Conservador sospechosos de acoso o abuso sexual. A él se suman, el secretario de Defensa Michael Fallon, quien pidió públicamente disculpas por un incidente de acoso con una periodista, al alto funcionario de Comercio Mark Garnier, quien llegó a pedir a su secretaria que le comprara “juguetes sexuales”.